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PRUEBA: FORD S-MAX 2.0 TDCi TITANIUM

ESPÍRITU LIBRE

Con una estampa deportiva, es el vehículo ideal para la familia porque es espacioso, cómodo y sobre todo le gusta viajar, pero también tiene temperamento al pisar el acelerador

RAÚL MANSO
25/05/2016

 

BURGOS

Las carrocerías monovolumen tuvieron un enorme éxito en los 90’s y en la primera década de 2000, ya que todos los núcleos familiares optaban por este tipo de carrocerías para viajar con todos los suyos. Son unos vehículos extremadamente amplios y versátiles, con el confort de un turismo, una posición de conducción más natural, unos grandes motores y los mismos acabados y tecnología que el resto de sus hermanos de gama en cada una de las marcas.
El S-Max nació como complemento al señorial Galaxy en 2006 y pronto se hizo con un segmento de los potenciales clientes con familia, que se resistían a dejar de lado las sensaciones de conducción por el mero hecho de haber concebido a un crío.
Hace poco tiempo, a finales del año pasado, tanto el Galaxy, como el S-Max, recibieron una profunda renovación. Mantienen las características que les han hecho triunfar durante tantos años, pero con unos trazos actualizados, motores más eficientes y nuevas tecnologías.
A pesar de utilizar la misma plataforma que su hermano Galaxy, las formas más afiladas y depuradas que encontramos en el S-Max, junto con un centro de gravedad más bajo, unas suspensiones un tanto más firmes y menor altura respecto al suelo, nos permiten una conducción más ligera una mejorada aerodinámica y un mayor aplomo a su paso por curva, siempre teniendo en cuenta, que todavía estamos hablando de un monovolumen de 4,79 metros de largo, lo cual puede producir ciertas derivas si nos pasamos demasiado de la raya...

DISEÑO HABITABLE
La verdad es que sin ningún tipo de excentricidades, han sabido mantener una estampa con aires deportivos, reconocible como un Ford dentro del lenguaje de diseño actual de la marca y, además, sin perder un ápice de versatilidad y practicidad que nos aporta una gran carrocería monovolumen como esta.
Y esa versatilidad se nos muestra en plenitud una vez que abrimos cualquiera de sus puertas. El gran portón del maletero nos permite un acceso perfecto a la zona del equipaje, gracias también a que la boca de carga se sitúa bastante cerca del suelo. Opcionalmente, ese portón puede ser de apertura eléctrica con tan solo pasar un pie debajo del paragolpes trasero siempre y cuando, llevemos las llaves encima.
Esa zona de carga tiene una enorme capacidad de 700 litros hasta la bandeja, pero esconde una sorpresa. Debajo de ese piso, nos encontramos otras dos plazas que son dos butacas bastante aparentes y cómodas. 
Existe un buen espacio para las rodillas y al ser plazas independientes, cada uno de los ocupantes cuenta con su propio espacio vital. 

‘MAGIC SEATS’
Para esconder cualquiera de las plazas traseras y configurar el interior como nos dé la gana; existe un panel en el lateral del maletero que, con sólo pulsar un botón, recoge automáticamente los respaldos elegidos y nos deja una superficie totalmente plana que puede alcanzar hasta los 2.200 litros, con los cinco asientos posteriores escondidos.
Esto nos da la oportunidad de «jugar» con el espacio disponible (que es mucho) y poder configurar el interior según nuestras necesidades.

SOBRIO PERO EQUIPADO
Una vez en el puesto de mando; la posición de conducción es un poco más elevada y natural que la de un turismo. Nos encontramos un panel de instrumentos sobrio, con un volante multifunción que concentra la mayoría de los mandos importantes.
En el centro del salpicadero, en una posición elevada y perfecta para obtener la máxima información con un golpe de vista, se encuentra la pantalla táctil de 8 pulgadas, desde la que podremos visionar desde el navegador, hasta los parámetros ampliados de la información del ordenador de abordo. Nuestro acabado Titanium también tenía la información esencial en formato digital, sobre una pantalla TFT de 10,1 pulgadas, de lectura muy simple y que también nos mostraba información esencial sobre consumos, tiempo de viaje y varios parámetros más.
Al ser la terminación más equipada y además, nuestra unidad también contaba con alguna que otra opción, al S-Max de esta prueba no le faltaba de nada: navegador, sensores de lluvia y luces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros con cámaras delante y detrás, asistente de aparcamiento automático, Start/Stop, arranque y apertura Free Key, lunas traseras tintadas, asistente de arranque en pendiente, asistente de cambio involuntario de carril y asistente de vehículo en ángulo muerto, asientos calefactados y eléctricos con memoria, luz interior ambiental, lector de señales de tráfico, techo panorámico, llantas de 17 pulgadas y un sin fin de gadgets en pos del confort y la seguridad de los ocupantes.

¿SEGURO QUE ES UN MONOVOLUMEN?
La verdad es que la sensación que nos provoca al conducirlo es de auténtica placidez. Es un vehículo extremadamente cómodo, muy bien insonorizado y con una amplitud interior inigualable, además de contar con un extensísimo equipamiento. 
Pero eso sí cuando queramos divertirnos y aprovechando que el resto de la familia están todos dormidos, el S-Max es capaz de responder de inmediato a cualquier insinuación que le hagamos con el pedal del acelerador.

EL MOTOR MÁS COHERENTE
La mecánica que tuvimos la oportunidad de probar, fue un 2.0 TDCi con 150cv de potencia y 350 Nm de par máximo. Es una mecánica perfecta para realizar grandes distancias, puesto que es capaz de mantener unas buenas velocidades mantenidas, con un consumo homologado en ciclo mixto de tan solo 5,4 l/100 Km.
La velocidad máxima que seríamos capaces de alcanzar con este S-Max es de 200 Km/h y acelera de 0-100 Km/h en 10,8 segundos.

SI ME LO TUVIERA QUE COMPRAR...
Si tuviera que comprar ahora mismo un monovolumen, es más que probable que eligiera el nuevo S-Max. No quiero menospreciar para nada a las otras marcas y modelos que han pasado también por nuestras manos, pero según mi estilo de conducción, y teniendo en cuenta que yo prefiero el concepto de berlina familiar, el S-Max es lo que más se aproxima a lo que busco en un coche si tuviera la necesidad de espacio.
Es un vehículo ideal para familias con dos o más niños, que les guste hacer rutas y viajar, principalmente, o para todos aquellos que realicen cualquier deporte al aire libre y necesiten espacio para llevar los bártulos. Está diseñado para espíritus libres y mentes juveniles porque; no por el mero hecho de tener familia, vamos a dejar de disfrutar de la conducción ¿no?

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