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Caderechas se lanza a recuperar frutales antiguos de su entorno

Los productores presentarán su proyecto a Adeco Bureba con el objetivo de obtener financiación

GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
05/01/2017

 

Los productores que trabajan bajo la Marca de Garantía de cereza y manzana certificada del Valle de las Caderechas tienen en cartera un importante proyecto con el que pretenden recuperar las variedades de frutas ‘olvidadas’ no solo en la comarca, sino también en las zonas aledañas.
Tal y como explicaba ayer su director técnico, José Ignacio Velasco, en la actualidad «se tienen localizados estos frutales antiguos en la zona de Caderechas» entre los que se incluyen, por ejemplo, nísperos y diferentes variedades de manzana.

Con el firme objetivo de sacar adelante este proyecto de recuperación, Velasco anunció que los productores de la Marca de Garantía presentarán «en breve» un estudio inicial al Grupo de Acción Local (GAL) Adeco Bureba a fin de obtener financiación dentro del apartado de proyectos no productivos.

Según avanzó Velasco, esta iniciativa se desarrollaría durante un periodo de dos años y requeriría una inversión de 15.000 euros. Además, el proyecto estaría «asociado a los territorios vinculados a la Red Natura», lo que incluye tanto LaBureba como diferentes territorios aledaños incluidos en el ámbito de actuación de Adeco Bureba.

En el caso de ponerse en marcha este ambicioso proyecto, el director técnico de la Marca de Garantía indicó que el primer paso consistiría en la organización de reuniones en los pueblos del entorno «para localizar antiguas variedades de fruta», muy comunes en épocas pasadas, que hoy en día sobreviven, a lo sumo, de manera testimonial. Para este cometido, resultará indispensable la ayuda de los mayores a fin de identificar los árboles que todavía existen y conocer el uso que se le daba a las frutas antiguamente.

Una vez realizada esta tarea, el siguiente paso previsto sería recopilar aquellos ejemplares que puedan tener uso en la finca experimental, aún pendiente de cesión por parte de la Diputación Provincial, en la villa de Oña.

De esta manera, se crearía un banco de frutales para facilitar a los cultivadores interesados un fácil acceso y la posibilidad de que puedan plantarlos en diferentes zonas.

Velasco también apuntó que después de que las frutas se produzcan en una finca controlada, «se analizará su valor nutricional y calidad» mediante un completo examen con la colaboración del Instituto Tecnológico de Agricultura de Castilla y León (Itacyl).

La puesta en marcha de este proyecto de recuperación de frutales antiguos complementaría además el aprovechamiento de la finca experimental proyectada por los asociados una vez puesta en marcha.

Por otra parte, Velasco remarcó que esta recuperación de frutales no solo evitaría su desaparición, sino que además permitiría «conservar la biodiversidad del territorio» sin descartar un futuro uso práctico e incluso comercial de las nuevas frutas. Y es que si todo sale según lo previsto, los productores se plantean incluir aquellas variedades que cumplan los requisitos establecidos en calidad y valor nutricional en su participación en las ferias para darlas a conocer al público y los profesionales.

Antaño, en La Bureba, se producía una amplia variedad de frutas. Su epicentro se localizaba en el Valle de las Caderechas debido a su microclima, con destinos acordes a su tipología. Un caso concreto es el de la manzana esperiega, que se mantenía en muy buenas condiciones para el consumo sin necesidad de utilizar sistemas de refrigeración, inexistentes en el pasado. Asimismo, la producción se dirigía a clientes lejanos procedentes incluso de Andalucía.

Otras variedades de manzana tenían como destino la elaboración tradicional de sidra natural, que con el renovado gusto por los productos ecológicos podría volver a cobrar importancia entre los productores de frutas de la zona.

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