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Los carreteros de Quintanar enseñan en Málaga cómo trabajaban la pez

La Cabaña Real de Carreteros mostraron su labor en la localidad malagueña de Macharaviaya, donde construyen la réplica del Galveztown, nave esencial en la toma de la bahía de Florida

RAQUEL FERNÁNDEZ
17/02/2019

 

Málaga y Quintanar de la Sierra se encuentran a lo largo de estos días más unidas que nunca, gracias a oficios antiguos como el de la extracción de la pez. Hace ya unos cinco años que comenzaron las relaciones entre la localidad malagueña de Macharaviaya y el pueblo pinariego, a raíz de un proyecto sin duda extraordinario en el que, de nuevo, -como ya se ha demostrado en otras ocasiones-, el alquitrán quintanaro ha sido de vital importancia.

Tres miembros de la Cabaña Real de Carreteros -como han sido Jacinto, Chelio y el propio presidente Antonio Martín Chicote-, han viajado estos últimos días hasta tierras malagueñas donde se está llevando a cabo, desde hace años, la réplica del Galveztown, la nave con la que el brigadier Bernardo de Gálvez tomó la bahía de Pensacola (Florida) durante la guerra de la independencia de los Estados Unidos, en una acción que se consideró decisiva para el triunfo norteamericano.

Para conseguir impermeabilizar esa réplica se ha usado la pez quintanara, aquélla que hace siglos hizo que Quintanar de la Sierra llegase a ser uno de los pueblos más importantes de España en la producción de este tesoro negro que se conseguía a través de los hornos. O lo que es lo mismo, construcciones de piedra que permitían obtener un producto valoradísimo en el resto del país: un aceite viscoso y negro, una especie de alquitrán logrado tras quemar a lo largo de varios días seguidos las raíces de los pinos, también conocidas como ‘toconas’, y que se usaba para impermeabilizar la madera de los barcos, hacer botas o pellejos, entre otras muchas cosas.

La pez usada ahora en la réplica del Galveztown «se recogió hace algunos años, pero se ha dado ahora en el barco», informan los carreteros, quienes durante tres días han trabajado muy duro para enseñar y demostrar allí en Málaga, el método de extracción de la pez -al modo quintanaro- al equipo de personas que de forma desinteresada están reconstruyendo esta réplica desde los astilleros ‘Nereo’.

«Tienen hornos de pez distintos a los nuestros, y se pusieron en contacto con nosotros para que les demostrasemos nuestro modelo de extracción», señalaban desde la Cabaña Real, puntualizando que «durante las jornadas del viernes y sábado se ha estado trabajando en los hornos de pez».

Pero éste no es el único proyecto que tiene entre manos la Cabaña Real de Carreteros de Quintanar en la actualidad. A lo largo de estos meses, esta asociación quintanara está inmersa en la labor de recuperar las vigas que se quitaron durante la rehabilitación del Hospital de la Concepción de Burgos. Se trata de una madera que puede rondar perfectamente los 500 años de historia, que iba a ser triturada para biomasa y que fue ‘rescatada’ por los carreteros de ese triste final.

«Los trabajadores están realizando una labor excelente, limpiando con mucho cuidado cada viga, quitándoles primero todos los clavos y después la parte que es madera podrida. El resultado son vigas perfectas, por las que no parece si quiera que hubieran pasado cinco siglos», explican los carreteros.

Y es que estas mismas vigas formarán también parte del futuro Museo que se está creando en la localidad pinariega, y que será centro neurálgico del gran Ecomuseo de Quintanar que albergará todo el monte. Centro de interpretación que se ubicará en la antiguas naves de la cooperativa San Cristóbal, de propiedad municipal y con 1.700 metros de superficie.

De hecho, ya en el Pleno celebrado este jueves se creó una comisión con representación del Ayuntamiento y de la Cabaña Real de Carreteros para dictaminar reuniones periódicas a lo largo de este año, a falta todavía de la firma del convenio entre el Consistorio y los carreteros, documento que servirá de guía ante los pasos que se darán próximamente para que el Ecomuseo sea por fin una realidad.

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