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Fauna, flora y fantasía en Covarrubias

La exposición ‘Bestiarium Arlanzae’, ubicada en el Arco del Adelantado, conforma un «neo-códice» que se aleja de los clásicos formatos museísticos para ofrecer un testimonio «físico» y «palpable» de «nuestro verdadero entorno natural»

DIEGO SANTAMARÍA DIEGO SANTAMARÍA
07/10/2019

 

Los grandes proyectos personales suelen surgir «espontáneamente». De repente, una bombilla se enciende y la imaginación comienza a dispararse. Los primeros apuntes «sobre servilletas», en plena tormenta de ideas, constituyen el origen de un ejercicio libre de ataduras pero ávido de nuevas propuestas encaminadas a embellecer los recursos propios y ajenos. En ello pensaban los integrantes de la Asociación Cultural Fernán González cuando se plantearon la posibilidad de regalar una experiencia enriquecedora a la comarca del Arlanza partiendo de «otros puntos de vista» capaces de adaptarse al «mundo real». De aquellas charlas saltó a la palestra un pensamiento «común» que desembocó en Bestiarium Arlanzae: un«compendio fantástico de animales y plantas con una base más real y crítica», asentado en el Arco del Adelantado (sala Princesa Kristina) de Covarrubias, que muestra al visitante las «increíbles características»y «amenazas» de «nuestro verdadero entorno natural».

A Noé Mendoza, director de arte y diseñador gráfico afincado en Mecerreyes, siempre llamó la atención que todos los amigos que visitaban la comarca por primera vez -«sobre todo los que proceden de zonas más alejadas o costeras»- no daban crédito a lo que veían porque «relacionaban Burgos y su provincia con grandes extensiones de secano y tierra de campo». Junto a un grupo de amigos de la asociación, desde un agente medioambiental hasta un ilustrador pasando por una farmacéutica, empezó a gestar una humilde revolución cultural con el objetivo de consolidar un «turismo de calidad» frente al imperante modelo «low cost» exclusivamente «centrado en el ocio». Una vez realizado el diagnóstico, había que pasar a la acción. «Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar». Bien reflejaba Antonio Machado en sus versos lo que este grupo de entusiastas creadores a punto estaba de afrontar.

A la hora de vertebrar la exposición, Mendoza y compañía se inspiraron en algunos de los códices medievales «más importantes de la historia». Gracias al Cartulario de Valpuesta, las Glosas Silenses o el Códice de las Huelgas; Burgos continúa siendo un «centro de peregrinación de estudiosos e historiadores» fascinados por la trascendencia cultural de estos manuscritos. Sin embargo, los promotores de esta iniciativa se decantaron por los bestiarios, concebidos como «una recopilación de animales fantásticos fruto de la imaginación del artista encargado de ilustrar las descripciones de aquellos privilegiados que tenían la oportunidad de viajar». La mezcla de «exageración» e «imaginación», obra del tándem narrador-artista, los convirtió en los «best sellers de la época». Visto lo visto en tiempos pasados, ¿por qué no rescatar este formato para impulsar un «nuevo neo-códice» sobre la flora y fauna autóctona?

Bestiarium abrió sus puertas el 24 de agosto, diez días más tarde de lo previsto. Después de «tanto esfuerzo y dedicación», todas las piezas debían encajar en el puzle. Cierto es que algunos detalles se fueron puliendo sobre la marcha, pero los «increíbles y optimistas»mensajes de «chavales que apenas llegan para escribir» en el libro de firmas y del público en general vinieron a confirmar que tantos meses de trabajo habían merecido la pena.

Al disponer de un espacio «diáfano y de mucha altura», Bestiarium se divide en tres niveles. La planta superior, destinada a los adultos, aporta información «técnica» pero accesible. Entre medias, se localizan un sinfín de «curiosidades» y «actividades» complementarias. La inferior, enfocada a los más pequeños, se desmarca de los clásicos museos o centros de interpretación. A base de elementos visuales, juegos y objetos manipulables; los niños «pueden tocar, coger y jugar sin que nadie les eche la bronca. Y eso al final se nota porque son los más participativos y entusiastas», reconoce Mendoza plenamente satisfecho tras hacerse eco de las «reflexiones totalmente voluntarias y sin compromiso» de las nuevas generaciones, parte activa e indispensables a la hora de «concienciarnos sobre la importancia vital de los recursos naturales» para «cortar de raíz ciertas prácticas con las que nos estamos cargando el único planeta que tenemos».

La respuesta del público ha «sorprendido» sobremanera sus promotores. Bestiarium nació «sin ninguna previsión» en este sentido, pero en menos de un mes ya habían desfilado alrededor de 2.000 personas. La cantidad, a juicio de Mendoza, puede parecer «insignificante», pero no hay que olvidar «la dimensión de la zona y los horarios», pues solo se puede visitar los fines de semana. Lo fundamental, a fin de cuentas, es que casi todo el mundo sale «con la sensación de haber aprendido algo». De eso se trata, y de ahí el empeño en brindar un «testimonio físico» en forma de «bestiario moderno que sirviese de testimonio de nuestra época». El recurso en cuestión es una baraja de cartas que reúne «fantasía, historia, datos curiosos, tradiciones o conocimientos populares». Las guías científicas están muy bien, pero ya existen «muchos libros y manuales de este estilo (...) técnicamente inmejorables». Además, la exposición pretende «incentivar la curiosidad y estimular la imaginación de grandes y pequeños». A partir de ahí, cualquiera puede ampliar conocimientos por su cuenta.

En principio, la muestra cerrará sus puertas el 14 de octubre. A Noé le encantaría que se prolongue en el tiempo e incluso se plantee como algo «permanente» e integrado en la «oferta cultural de Covarrubias y de la comarca del Arlanza». Sea como fuere, la Asociación Fernán González no descarta embarcarse en otros proyectos «de carácter más artístico». Lo que sí tienen ya en mente es la preparación de «varios formatos pensados para moverse por toda la comarca» como rutas o actividades. En cualquier caso, queda claro que su apuesta es «totalmente exportable dentro y fuera de nuestra provincia», aunque obviamente «todo depende de los recursos, la disponibilidad de espacio y la voluntad de las instituciones».

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