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CAMPAÑA DE INCENDIOS FORESTALES

«La investigación de las causas es la mejor herramienta de prevención»

Los agentes medioambientales urgen la creación de brigadas especializadas para esclarecer el origen de los incendios forestales y «recuperar los gastos de extinción en caso de negligencia»

DIEGO SANTAMARÍA DIEGO SANTAMARÍA
29/07/2018

 

Muchas de las causas probables que se recogen en los partes diarios de incendios forestales del Gobierno regional no se corresponden exactamente con la realidad. Por ejemplo, algunos siniestros calificados de accidentales «son más bien negligencias». Bien lo sabe Esaú Escolar, presidente de la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla y León (Apamcyl). Sobre todo a raíz de su asistencia a los cursos de investigación del Ministerio de Agricultura, donde los formadores insisten en que «seamos escrupulosos a la hora de utilizar los conceptos».

El problema radica en que la Comunidad carece de brigadas especializadas para que los informes periciales «sean profesionales, efectivos y sirvan para recuperar los gastos de extinción en caso de negligencia» a través de las pólizas de responsabilidad civil. De momento, los medioambientales rellenan un parte durante la inspección ocular, marcando con cruces una serie de premisas, ciertas o supuestas, que en ocasiones no arrojan luz sobre el verdadero origen del fuego.

A Escolar no le cabe duda de que «la investigación de las causas es la mejor herramienta de prevención». Para ello, resulta necesario una formación rigurosa y exhaustiva que asegure la presentación de un informe «bien argumentado y profesional» de cara a posibles reclamaciones por parte de la Administración. En teoría, la constitución de este cuerpo ya debería estar en marcha porque así lo acordaron los grupos parlamentarios de las Cortes. Sin embargo, a día de hoy todavía «seguimos con el método de las cruces», lamenta.

Tampoco hay que olvidar el análisis de perfiles cuando el fuego es premeditado. Por lo general, existe un «interés» que nada tiene que ver con la clásica visión del pirómano, que debiera «estar diagnosticado por un psiquiatra o un psicólogo porque es una patología neurótica de alguien que disfruta viendo el fuego». Así pues, el término correcto para referirse a esta clase de sujetos sería «incendiario».

En lo que respecta al Plan de Empleo Forestal, el presidente de Apamcyl celebra -al igual que el Colegio de Ingenieros de Montes autonómico- el incremento de contrataciones y turnos en retenes de tierra o cuadrillas helitransportadas. No obstante, considera que aún debe solventarse el «problema» de las «eventualidades» en la plantilla, ya sea una baja por enfermedad, la hospitalización de un familiar o cualquier otro motivo que propicie la ausencia de un profesional en su puesto. ¿Qué ocurre en estos casos? Según detalla, algunas de esas plazas se quedan sin cubrir. Y claro, la falta de sustitutos en plena campaña de incendios complica sobremanera el trabajo de los operativos disponibles. Por ello, Escolar estima que «quizá se necesiten dos personas más en cada provincia que se vayan desplazando donde sea necesario».

Otra de las reivindicaciones de los agentes medioambientales guarda relación con el parque de vehículos. El Ejecutivo autonómico ha renovado recientemente la flota de todoterrenos, algo de agradecer si tenemos en cuenta que Apamcyl llevaba años planteando esta petición. Sin embargo, Escolar y sus compañeros ya han manifestado que al menos uno de los modelos elegidos no es idóneo para «estar cinco o seis horas conduciendo» porque «te destroza la espalda». Así lo han hecho saber ante la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, remarcando que es de «uso recreativo», sin recibir solución alguna al respecto.

Por otro lado, el contrato de alquiler de estos vehículos establece una limitación de 15.000 kilómetros anuales. Si un agente supera dicha franja, la Junta debe abonar una especie de «penalización» que dobla la cuota inicial del kilometraje. Lo malo es que algunos, como el propio Escolar, pueden sobrepasar fácilmente dicho tope. No en vano, también hace «autocrítica» al subrayar que, a veces, se utilizan los todoterrenos más de lo debido.

La mitad de los incendios a lo largo de julio se certifican como accidentales o intencionados

A punto de concluir el primer mes de campaña de incendios forestales en Castilla y León, los partes diarios de la Junta recogen una veintena de siniestros en la provincia. De acuerdo a las ‘causas probables’, la mitad de las incidencias se deben a fuegos intencionados (4) y accidentales (6); todos ellos, a priori, por la utilización de «máquinas y motores». Asimismo, los informes reflejan la existencia de siete incendios cuya causa aún está «por determinar» y otro de origen «desconocido».

En el conjunto de la Comunidad, se habían producido al cierre de esta edición alrededor de 110 incendios forestales. Al igual que en Burgos, muchos obedecen a ‘accidentes’ o ‘negligencias’, no solo por el uso de máquinas agrícolas, sino también por eliminación de basuras o restos, líneas eléctricas o por colillas mal apagadas, tal y como se ha demostrado en Macotera (Salamanca) y Corcos (Valladolid). No hay que olvidar tampoco los siniestros por rayos, con un caso en la provincia y cinco en el resto de la región.

Los primeros compases de la campaña se desarrollaron con cierta tranquilidad y sin grandes incendios hasta los dos que han puesto en jaque al sur de la provincia de Ávila. Esto se debe a que las condiciones meteorológicas han sido «atípicas» para el mes de julio, dado que la vegetación se encontraba «muy húmeda» y, por tanto, «bastante protegida frente a los incendios», apunta Esaú Escolar. No en vano, recomienda tener siempre presente la fórmula 30-30-30: más de 30 grados de temperatura, menos del 30% de humedad y vientos de más de 30 kilómetros por hora.

Aún con todo, Escolar recuerda que nunca conviene bajar la guarda porque una ola de viento sahariano y las altas temperaturas pueden complicar sobremanera la campaña. Además, sabe por experiencia que los incendiarios con algún tipo de interés -ganadero, empresarial o de otro tipo- tienen «muy estudiado» el momento «adecuado» para actuar, generalmente días antes de un «frente de lluvias».

 

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