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El embalse que nunca llegó a ser

Retuerta borra las huellas de la presa fantasma

La localidad recupera una riqueza natural que hace 50 años se horadó para dar cabida a un embalse que nunca se construyó. El Ayuntamiento inicia los pasos para revertir la tiularidad de las expropiaciones que no se pagaron


28/10/2013

 

M. A. DE LA CRUZ / Lerma

La presa de Retuerta está desapareciendo, aunque nunca haya existido. O más bien la pantomima que se hizo sobre su construcción y que dejó en el bello paraje de Arlanza grandes bloques de cemento que los pica-pica están demoliendo.

Ya ha desaparecido un puente que había de acceso, los barracones donde se reparaba y guardaba la maquinaria; se ha tapado el túnel  y el aliviadero. Sobre el aspecto que resultará de lo que parece la última intervención del hombre en un paraje singular por su belleza, hábitat de muchas especies de flora y fauna, comenta Pedro Matía, director general de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que el paisaje volverá a tener el aspecto agreste que tenía y en sintonía con el circundante. Sobre los restos de cemento triturado, se cubrirán con tierra vegetal.

Retuerta volverá a ser lo que era, pero hay un punto que no está nada claro. Se trata del poblado de viviendas que se construyó, el cual presenta un aspecto inmejorable por la sencilla razón de que durante todos estos años se ha estado utilizando como lugar de recreo por personal de la CHD y se sigue usando, o más bien disfrutando. Preguntado a Pedro Matía si se va demoler también el poblado, éste contesta que de momento no se ha planteado nada en el organismo de cuenca.

Pero hay más. Los terrenos donde está ubicado el poblado, se supone que la Confederación Hidrográfica del Duero no los compró, pues en la zona de los que se habían expropiado no se ha «pagado ni un duro», como hubieran dicho en aquel tiempo.

Los terrenos pertenecen, supuestamente, al Ayuntamiento de Hortigüela. Su alcalde, Juan Martín, va por ello a proponer en el primer pleno del Ayuntamiento, de la localidad estudiar el tema y, si efectivamente tienen derechos sobre esos terrenos, reclamarlos a la Confederación Hidrográfica del Duero. Conjetura Martín que si unos terrenos se ceden (suponiendo que haya sido así) para una finalidad, desaparecida ésta deberán retornar a su legítimo propietario.

Revisando la historia

El pantano de Retuerta debería figurar en la historia como «la gran mentira», «el gran despropósito» o «el cuento para no dormir».

Durante 100 años, viene desde la dictadura de Primo de Rivera -pasando por  «el páter de los pantanos», Francisco Franco,- que se pasó media vida inaugurando ese tipo de infraestructuras, aunque con el de Retuerta se le retorció el oficio.

En 1964, treinta  años después de que se anunciara su construcción y siete después del primer proyecto, el consejo de ministros, con su ministro de Obras Públicas como adalid, Jorge Vigón, autorizaba el concurso para la realización de obras del proyecto modificado para la actuación del pantano de Retuerta que regularía el Río Arlanza. La ejecución de las obras ascendía a 139 millones de pesetas, 837.350 euros.

 Con la democracia y la Unión de Centro Democrático (UCD) en el poder gobernando dos legislaturas, primero con Adolfo Suárez, en 1976, y después con Calvo Sotelo (1981) volvieron a llegar campanas de construcción del pantano de Retuerta en diciembre de 1981. Ese mes, después de medio siglo de vacilaciones, se anunció a bombo y platillo que la construcción de la presa de Retuerta era irreversible.

Eran años en los que se empezaba a tomar conciencia sobre el valor patrimonial, y comenzaba a darse importancia a los valores medioambientales. La Cuna de Castilla, San Pedro de Arlanza, quedaría sepultada bajo las aguas, desapareciendo así  uno de los más bellos parajes de la geografía burgalesa.

Se oyeron muchas voces discordantes, pero todo daba igual, la prepotencia gubernamental podía con eso y con más. Las obras eran un hecho y la inmediatez del comienzo de las mismas lo anunciaba el entonces ministro de Obras Públicas, Luis Ortiz. Esta vez la opinión pública burgalesa pensó que iba en serio.

Los que no se lo creyeron fueron los habitantes de Retuerta y Cascajares, los dos municipios que quedarían bajo las aguas. Cinco años antes se habían anunciado las expropiaciones de los terrenos y tasados los bienes inmuebles pero aún no habían cobrado nada. Había plusvalías que discutir y pactar.

Por eso no se fiaban, a pesar de que el ministro anunció la creación de una comisión, presidida por el gobernador civil y con representación de los vecinos, que estudiara los problemas de habitabilidad de las casas y de traslado de los habitantes que ocasionara el desmantelamiento de ambos pueblos.

Éxodo por falta de servicios

La triste realidad fue que esas poblaciones estuvieron totalmente olvidadas por la sencilla razón de que no existían jurídicamente, y a sus moradores se les adoctrinaba con lemas disuasorios: «No arreglen sus casas porque es tirar el dinero»; «el pantano se hace»; o «la Administración no puede permitirse costear la acometida de agua en un pueblo que va a desaparecer el año que viene», eran algunos de los argumentos.

Así fueron pasando los años y sucediéndose gobiernos. Lo que un ministro decía, el que le sucedía en el cargo, lo desmentía. En el año 1981 no tenían agua en las casas y el servicio de luz acababa de instalarse. Circunstancias que causaron una terrible desbandada de los más jóvenes, quienes buscaron salida con la emigración y el éxodo a las ciudades.

Finalmente, en 1984, David León de la Riva, como gobernador civil de Burgos tomó la decisión de dotar de servicio de abastecimiento de agua a estos pueblos, pese a que jurídicamente no existieran. Eso provocó entre otras cosas, que los núcleos poblacionales retomaran su actividad y comenzaran a reaparecer en el mapa de Burgos.

Tras los gobiernos de UCD llegó el PSOE al gobierno de la nación. Sus pesos pesados en la provincia se habían movido sobremanera en los pueblos de la cuenca baja del Arlanza, ‘despotricando’ contra el anterior gobierno en el poder, y reclamando urgentemente la construcción del pantano de Retuerta.

Pero ya lo dice el refrán: «No es lo mismo predicar que dar trigo», y aquellos ‘salvadores de Retuerta’ estuvieron en el poder con mayoría absoluta desde donde sólo agacharon la cabeza y aguantaron el chaparrón. Como lo siguen aguantando hoy cuando se descuelgan por la zona, pero nada más.

 

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