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El Tribunal Supremo desestima el recurso de casación de Óscar Amo

El joven reclamaba una indemnización de 970.000 euros por una presunta negligencia médica en Medina de Pomar que le provocó una grave lesión medular con un grado de invalidez del 95%

DIEGO SANTAMARÍA DIEGO SANTAMARÍA
17/06/2017

 

Se agotó la vía judicial para Óscar Amo. Llevaba años batallando en los tribunales para exigir una indemnización de 970.000 euros por la presunta negligencia médica de dos facultativas del centro de salud de Medina de Pomar después de sufrir una caída que le dejó postrado en una silla de ruedas con un grado de invalidez del 95%. Perdió dos juicios antes de recurrir al Tribunal Supremo, que admitió su recurso de casación hace dos años. Sin embargo, su caso ha vuelto a ser desestimado, esta vez de forma definitiva.

Como ya adelantó este periódico, Amo se trasladó al consultorio médico de Medina el 23 de diciembre de 2007 tras sufrir varios cortes en las manos por un accidente doméstico al golpear una puerta en plena discusión familiar. Residía en Villarcayo, pero lo no le quedó más remedio que trasladarse a la localidad vecina porque los facultativos del centro de salud se habían desplazado a su domicilio para atender a su madre por un ataque de ansiedad.

Según su testimonio y el de un amigo que le acompañaba, se le negó la asistencia médica y decidió denunciar los hechos ante la Guardia Civil. La versión de médica y de la enfermera nada tenía que ver, pues alegaron que «se encontraba bajo los efectos del alcohol, hablaba en un idioma extranjero, pese a hablar español, mostraba una actitud agresiva y violenta, dando golpes en el suelo y en las paredes». Por este motivo, ambas declararon que se refugiaron en una sala con la intención de llamar a la Benemérita.

Sea como fuere, Amo sufrió una grave caída en el aparcamiento del centro de salud que desembocó en la lesión medular. En todo momento, el joven consideró que las facultativas no actuaron según el protocolo, máxime cuando les comunicó que le dolía mucho el cuello. Por contra, la profesional que le atendió declaró que «estaba en el suelo se resistía a la colocación de una vía y tomarle la tensión y que se incorporaba o trataba de incorporarse».

Nadie esperaba tan trágico desenlace, pero en el hospital General Yagüe le confirmaron una «lesión medular transversa a nivel C5 completo». Previamente, acudió al consultorio de Villarcayo, donde le facilitaron un collarín porque el médico se encontraba en ese momento en una salida. Por todos estos motivos, Amo volvió a exponer en el recurso de casación que «su lesión es consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos» y exigió de nuevo «responsabilidad patrimonial de las administraciones» porque el daño «pudo haberse evitado» y porque «no hubo exploración diagnóstica suficiente, ni neurológica reglada».

Después de revisar el caso, el Supremo rechazó su petición al entender que la parte recurrente no ha asumido «la carga procesal de razonar las infracciones en que incurre la sentencia», amén de recordar que el recurso de casación no es «una suerte de apelación en la que se vuelven a juzgar los hechos».

La «esperanza» médica

El joven se siente decepcionado con la justicia y lamenta haber desembolsado «más de 6.000 euros» para cubrir los gastos de todo el proceso. La misma cantidad ha tenido que invertir recientemente en una nueva silla manual. «Se me acumula todo», reconoce con resignación al saber que ha perdido cualquier posibilidad de que la Junta de Castilla y León y su compañía aseguradora le resarzan económicamente.

En cualquier caso, a Amo le sobran motivos por los que luchar más allá de los tribunales. La vía médica es su nuevo foco de «esperanza» y se aferra a ella con el objetivo de mejorar su estado físico y ganar algo de movilidad. Se ha sometido a varias operaciones y ha conseguido «mover un poco los brazos» gracias a una transposición tendinosa. Reconoce que es muy duro pasar tantas veces por el quirófano, pero tiene por delante otras cuatro intervenciones con las que espera ganar movilidad en los dedos e incluso «ponerme un rato de pie» más adelante.

Mientras tanto, agradece el apoyo que ha recibido a través de las redes sociales después de dar a conocer su historia y recoger firmas para que se reabriera su caso. También escribió un libro narrando su particular calvario que hasta la fecha no ha podido editar «por motivos económicos».

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