Subiñas demanda una sexta plaza de magistrado para la Audiencia de Burgos
La nueva presidenta toma posesión de su cargo respaldada en su petición por el TSJCyL, también partidario de «fortalecer la atención integral a las víctimas de violencia de género»

Blanca Subiñas, durante su toma de posesión como presidenta de la Audiencia Provincial de Burgos.
Fiel a su marcado talante reivindicativo, la nueva presidenta de la Audiencia Provincial de Burgos, Blanca Subiñas, tomó este martes posesión de su cargo poniendo de manifiesto la necesidad de incorporar una sexta plaza de magistrado. De hecho, se comprometía a trabajar en dicha reivindicación para crear, en paralelo, dos secciones orgánicas.
Subiñas defendía dicho posicionamiento al considerar que la Audiencia burgalesa se debe equiparar a otras de su entorno, como las de Valladolid o León, con «semejante o inferior carga de trabajo». Del mismo modo, aboga por un «aumento correlativo» del personal judicial, lo cual parece factible en cuanto se consolide la implantación de los tribunales de instancia.
El llamamiento de la nueva titular de la Audiencia de Burgos cuenta con el respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL). Lo dejaba claro su presidenta, Ana del Ser, al subrayar que «la alta carga de trabajo en la sección penal justifica un aumento de plaza y es una petición que requiere un renovado impulso». Por no hablar de que, en su opinión, dicha incorporación «mejoraría notablemente el funcionamiento de esta Audiencia».
También volvió a insistir Subiñas en el «irrenunciable aumento de unidades judiciales que se dediquen a la violencia sobre la mujer». En este sentido, puso de manifiesto la importancia de establecer una «adecuada reconsideración de las plantillas» mientras se valora la «dificultad que tendrá el órgano judicial de compatibilizar diariamente contenidos de violencia sobre la mujer, delitos sexuales y atención a los asuntos de competencia ordinaria».
Antes de lanzar esta petición, la magistrada burgalesa valoraba de forma «positiva» que el concepto de violencia de género se haya ampliado hasta el punto de abarcar todos aquellos «delitos de tipo sexual que puedan cometerse contra una mujer, exista o no previamente relación de afectividad». A este respecto, Del Ser recogería posteriormente el guante esgrimiendo que la judicatura afronta un «momento clave» para «fortalecer la atención integral a las víctimas de violencia de género, especialmente mediante la coordinación con los centros de crisis 24 horas que actualmente se están implementando en cada provincia».
Sobre esta base, uno de los propósitos de la presidenta de la Audiencia será colaborar en la implantación de los tribunales de Instancia para afianzar una «mayor especialización, homogeneización y capacidad organizativa». En definitiva, los más altos estándares de «eficiente organización» que, lógicamente, requieren plazas especializadas para el «conocimiento de determinadas clases de asuntos».
Durante su intervención, Subiñas puso además el foco sobre la «independencia judicial» como «derecho irrenunciable del ciudadano» y la obligatoria contribución al «proceso de modernización de la Justicia», donde Burgos ha jugado un «papel esencial» en clave nacional gracias a la implantación pionera del sistema Lexnet o de la Oficina Judicial.
Por otra parte, también quiso salir en defensa de la magistratura alegando que el sistema de acceso al Poder Judicial, actualmente «en tela de juicio», se basa en criterios de «igualdad de oportunidades, mérito, capacidad, trabajo duro, constancia y esfuerzo». En su opinión, de un tiempo a esta parte se vierten «desinformaciones, cuando menos interesadas, que pretenden dar una imagen de la carrera judicial elitista, exclusivista y separada de la sociedad». Nada que ver con la realidad, ya que «preparar una oposición no es más costoso que hacer un máster», aunque sí resulte «más exigente puesto que requiere años de estudio».
«Útil para la sociedad»
Jueza decana de Burgos hasta su nombramiento como presidenta de la Audiencia, Subiñas quiso hacer hincapié durante su discurso en que «soy magistrada especialista de menores y nunca dejaré de serlo». Agradecida por la colaboración de su equipo durante 18 años al frente de dicha jurisdicción, sin pasar por alto el «diálogo continuo» con la Fiscalía y el «apoyo indispensable» de psicólogos, educadores y trabajadores sociales, reconoció que su desempeño profesional en este campo le ha permitido obtener una «perspectiva más humana» que le hace sentirse «útil para la sociedad».
Desde la «cercanía a la ciudadanía», prosiguió la magistrada, su paso por Menores le ayudó a constatar «absoluta necesidad de pedagogía, educación y reeducación» a la hora de enjuiciar «delitos contra la libertad sexual», «acoso escolar», «violencia filioparental» o «de género». La clave, según expondría a continuación, reside en la consolidación de una «justicia de calidad» basada en el «principio de legalidad y con respeto a la separación de poderes». En base a ello, no dudó en comprometerse a «seguir participando en el Gobierno del Poder Judicial desde la más absoluta lealtad».
Partidaria de «generar espacios para la reflexión», Subiñas concluyó su intervención poniendo de relieve la «transparencia como algo irrenunciable» mientras demandaba el «auxilio de las instituciones». Sobre todo a la hora de «llamar la atención sobre la infancia víctima de delitos sexuales en el ámbito familiar y social más inmediato». Para ello, consideró indispensable organizar «encuentros formativos especializados» que sirvan para poner soluciones sobre la mesa con el fin de evitar la «ley del silencio» y la desprotección de los menores.