Apagón en Burgos: la patronal estima pérdidas cercanas a los 50 millones de euros
Benavente lamenta el «daño reputacional» de España, carga contra el Gobierno por ondear la «pancarta de la ecología» y augura una «cascada de reclamaciones» por parte de las empresas

Emiliana Molero, Miguel Ángel Benavente e Íñigo Llarena, en la sede de FAE el día después del apagón.
La paralización -total o parcial- de la actividad empresarial tras el apagón masivo registrado el lunes en toda España afectó de lleno a la industria burgalesa. Hasta el punto de generar, según la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), pérdidas por valor de unos 50 millones de euros.
Esa es, de entrada, la estimación de la patronal para el conjunto de la provincia tomando como referencia el obligado parón empresarial durante las horas en las que el país se quedó sin luz y los costes derivados de pérdidas. Un «siniestro de dimensiones desconocidas», tal y como lo definía este martes el presidente de FAE, Miguel Ángel Benavente, que trae consigo un «problema grave» a mayores: el «daño reputacional» que ha sufrido España a escala internacional.
Aunque todavía no se han concretado con exactitud las causas exactas del apagón, Benavente no desaprovechó la ocasión de cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Entre otras cosas, por la «falta de explicaciones claras» y por su defensa de las energías renovables al considerar que tensionaron la red, provocando un «desajuste entre generación y consumo». «Somos un poco talibanes con la pancarta de la ecología», sentenció al respecto mientras remarcaba que «la energía más estable es la nuclear».
Aparte de incidir en que la «recuperación (del sistema eléctrico) y la transparencia fue muy lenta», el presidente de la patronal burgalesa advirtió que una incidencia de tal magnitud no solo afecta a la «percepción internacional de fiabilidad de España», sino que además «pone en riesgo las inversiones turísticas». Así las cosas, no solo exigió responsabilidades al Gobierno, sino también -e incluso de una forma mucho más directa- a la presidenta de Red Eléctrica de España, Beatriz Corredor.
Las conclusiones de FAE tras el inesperado apagón van más allá de la manifiesta «vulnerabilidad tecnológica». Según Benavente, el país sufre un «gran deterioro» en materia de infraestructuras y Burgos constituye un ejemplo palmario. En este sentido, no dudó en citar casos concretos como el de la AP-1, actualmente «una ratonera», los tramos pendientes de la A-12 y la A-73, la ausencia de avances en la recuperación del Tren Directo con parada en Aranda de Duero o el estado de la línea de Alta Velocidad.
A partir de ahora, el líder de la patronal augura una «cascada de reclamaciones» por parte de las empresas tras las correspondientes valoraciones de daños. Primero, eso sí, habrá que «saber la causa exacta» del apagón para determinar a quién pedir responsabilidades.
Como era de esperar, el hecho de que los empleados dispongan de un permiso retribuido de cuatro días ante la imposibilidad de desplazarse a sus centros de trabajo o desarrollar sus funciones genera un profundo malestar en el seno de FAE. En este sentido, Benavente quiso zanjar la cuestión señalando que «el empresario va a ser el paganini, como siempre».