El Correo de Burgos

Mercado inmobiliario

Invertir en Burgos ya no es lo que era: el fenómeno de los garajes que las oficinas adelantaron hace meses

El alquiler de los garajes vuelve a subir en Burgos y sitúa el precio medio en niveles que no se habían registrado en la última década. La tendencia se repite en buena parte de Castilla y León y refleja un mercado más tensionado, en el que quienes compraron cuando los precios eran más bajos empiezan ahora a notar una mayor rentabilidad.

Garaje comunitario en el centro de Burgos, donde el alquiler de plazas se encarece y refuerza su atractivo como inversión inmobiliaria.

Garaje comunitario en el centro de Burgos, donde el alquiler de plazas se encarece y refuerza su atractivo como inversión inmobiliaria.SANTI OTERO

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El precio de los garajes sigue al alza y ese incremento obedece a una mayor presión sobre el estacionamiento en el centro urbano, pero también a un ajuste más profundo en el mercado del alquiler. En ese contexto, determinados activos inmobiliarios empiezan a ofrecer rendimientos más consistentes y las inversiones que se hicieron hace años, con precios de entrada más reducidos, como es el caso de los garajes, comienzan ahora a reflejarse en ingresos superiores. Esa tendencia ya se había insinuado en las oficinas, donde la rentabilidad en Burgos supera a la de Madrid y Barcelona y sitúa a la capital burgalesa en una posición competitiva frente a los grandes mercados.

Así pues, parece que quien tiene un garaje tiene un tesoro. Hay ciudades en las que esa afirmación se queda incluso corta y los afortunados poseedores de una plaza de estacionamiento subterráneo en el centro urbano son poco menos que la aristocracia de la movilidad urbana. Según están las cosas con la proliferación de las Zonas de Bajas Emisiones y el cierre de acceso al centro de las ciudades con según qué vehículos, desde el punto de vista práctico da igual que la plaza sea en alquiler o de propiedad porque lo que el conductor necesita es poder aparcar su vehículo por trabajo o lo más cerca posible de su domicilio. Pero desde el punto de vista económico, una plaza de garaje se está convirtiendo en una inversión más que rentable. En Burgos, de hecho, sigue subiendo con un precio de arrendamiento mensual que no para de aumentar.

Hace años, la compra de plazas de garaje para alquiler era una inversión de nicho no tan popular como se ha ido convirtiendo y, desde luego, con un horizonte de rentabilidad muy inferior al actual. Se podría decir que a los inversores les costaba ver el retorno pese a las ventajas de un apalancamiento que preservaba el valor y tenía unos costes extremadamente bajos. Con un mínimo de gastos se lograba una regalía modesta, pero que, quizá, ayudaba a compensar el desembolso para la compra en un plazo demasiado largo para algunos inversores. Ahora esa ecuación ha cambiado y los que en su día fueron precursores se benefician hoy de su buen ojo para las inversiones.

Cuando el garaje aún no estaba en el radar del buen inversor

Durante la década de los 90, mientras lideraba la famosa Quinta del Buitre en el Real Madrid, el delantero Emilio Butragueño decidió alejarse de las inversiones volátiles o los negocios de hostelería que solían atraer a sus compañeros para centrarse en un activo mucho más pragmático. El delantero madrileño, asesorado por su entorno familiar y con una visión de futuro poco habitual en el vestuario de entonces, comenzó a adquirir de forma masiva plazas de garaje en las zonas más exclusivas de Madrid, especialmente en el distrito de Retiro y el barrio de Salamanca.

Esta decisión de compra se convirtió a la larga en un pilar de su solvencia económica después de su época dorada como futbolista, a la par de otras aventuras financieras que protagonizaron aquellos años en los que aún se confiaba en el éxito del ladrillo como vehículo de negocio. Esa apuesta por el inmovilizado, concretamente en el caso de Butragueño por los aparcamientos en zonas premium donde el espacio es un bien escaso, permite construir un patrimonio sólido y de bajo mantenimiento que se aleja de los mayores riesgos de la promoción inmobiliaria pura en la que otros inversores sí han sufrido reveses como fue patente en la época del estallido de la burbuja inmobiliaria.

Como los inversores ya han escarmentado en carne propia y ajena, de un tiempo a esta parte ha crecido el valor que los ahorradores dan a la compra de una plaza de garaje en el centro de una capital dado que su rentabilidad por alquiler es casi inmediata y carece de las complicaciones de gestión de un piso. Y las cifras avalan esta tendencia, ya que el precio de los garajes en Castilla y León supera los 60 euros al mes de media en 2025, después de encarecerse en promedio un 5,2%, el incremento más alto registrado en la última década.

En el caso de la capital burgalesa, la tendencia se acentúa ya que es la segunda de la Comunidad en la que más se encarecen las plazas de garaje y la quinta en la que más se paga al mes por estacionar el coche. En el conjunto de Castilla y León, en seis de las siete ciudades el precio de los garajes sube en 2025. Las capitales que experimentan las subidas anuales son Palencia (14,6%), Burgos (9,7%), León (4,3%), Salamanca (4,2%), Segovia (1,1%) y Valladolid (0,3%).

Plazas de garaje en Burgos, un activo al alza en 2025 tras la subida del 9,7% en el precio del alquiler en la capital.

Plazas de garaje en Burgos, un activo al alza en 2025 tras la subida del 9,7% en el precio del alquiler en la capital.SANTI OTERO

En cuanto a los precios medios del alquiler de los garajes por municipios, el más caro corresponde a Salamanca, donde se pagan 69,08 euros al mes, Segovia con 68,89 euros al mes, León con 66,45 euros al mes y Valladolid con 63,07 euros al mes. En el caso de Burgos, es la primera capital después de las anteriores en la que el coste mensual de arrendar una plaza de aparcamiento baja de los 60€, con una media de 57,42 euros al mes, mientras que Palencia se pagan 56,18 euros al mes y en Ávila, 52,24 euros al mes, según el estudio de “Precios de los garajes en alquiler en España en 2025”, basado en los precios de los garajes en alquiler del mes de diciembre de los últimos 10 años del Índice Inmobiliario Fotocasa.

Invertir en oficinas en Burgos es más rentable que en Madrid y Barcelona

Junto a la atención creciente que están captando las plazas de garaje como activo para rentabilizar capital, otro segmento del mercado inmobiliario local que está cobrando fuerza en Burgos es el de las oficinas en alquiler. Si hace unos años invertir en un espacio de trabajo en esta ciudad parecía una alternativa minoritaria frente a Madrid o Barcelona, los datos más recientes invitan a replantear ese relato tradicional. Según un estudio del portal idealista correspondiente al segundo trimestre de 2025, la rentabilidad bruta de alquilar una oficina en Burgos ronda el 9 %, una cifra que supera con claridad la que obtienen los inversores en las dos grandes capitales españolas.

En concreto, mientras el retorno en Madrid se sitúa en torno al 6,9 % y en Barcelona en el 7,6 %, Burgos se perfila como una de las plazas más atractivas del país para quienes buscan que su capital genere rendimientos estables a partir del arrendamiento de inmuebles profesionales. Ese diferencial se explica, sobre todo, por un equilibrio entre precios de compra más contenidos que en los grandes mercados y una demanda de espacios de trabajo que mantiene un nivel de rentas sostenido, incluso en un contexto económico que rehúye grandes fluctuaciones.

Este comportamiento sitúa a Burgos en un segmento selecto del mercado inmobiliario, donde las oficinas han ido ganando peso como producto de inversión con retornos superiores a muchos otros activos tradicionales, como la vivienda o incluso los garajes, aunque estos últimos también hayan ganado atractivo por su simplicidad de gestión y coste inicial más bajo. 

Para el inversor particular y para quienes diversifican su cartera, la opción de destinar capital a una oficina en alquiler ofrece rentabilidad y estabilidad en un mismo activo, algo poco común en otros nichos del ladrillo, especialmente cuando se comparan las cifras de retorno con alternativas financieras más líquidas o los rendimientos de los bonos del Estado.

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