Korky, el perro guía que da autonomía a Rubén en su vida diaria por Burgos
El director de la Agencia Provincial de la ONCE en Burgos explica cómo Korky ha reforzado su autonomía diaria tras casi ocho años juntos. “Se jubilará conmigo, tiene una vida hecha con nosotros”

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky.
Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre, pero para el director de la Agencia Provincial de la ONCE en Burgos, Rubén Martínez Valdivielso esa definición se queda corta. Su perro guía es mucho más. Es su compañero, sus ojos, y quien le orienta cada día por las calles burgalesas. Juntos, forman un tándem en el que la confianza es clave para llevar a cabo cada trayecto.
Con motivo del Día Internacional del Perro Guía, que se celebra el próximo 29 de abril, Rubén comparte su historia con Korky, sus primeros pasos juntos y cómo se creó el vínculo entre ambos. Este labrador de nueve años, de color “negro como el tizón”, al que su compañero describe como “un poco trasto” pero también como un “muy buen acompañante”, presta un servicio clave, ayudando a mejorar la autonomía de Rubén en cada uno de sus desplazamientos.
Y forma parte de una comunidad de unos 40 perros de la Fundación ONCE que, en Castilla y León, prestan este servicio, según datos aportados por la propia asociación. A ellos se sumarán en un futuro otros 23 usuarios de perros guía que, tras solicitarlo, están esperando recibir a su compañero de cuatro patas. En Burgos solo hay nueve perros guía y hay otros tres miembros de la ONCE que lo han solicitado y están esperando la llegada de sus perros.
El uso de perros guía en España está regulado y requiere de un largo proceso previo, tanto para el can como para el usuario. Antes de llegar a manos de una persona con discapacidad visual, los perros cumplen un periodo de adiestramiento que los prepara para su trabajo diario. “El perro guía es un recurso más para una persona ciega. Le permite aumentar la autonomía que ya ha adquirido por otros medios”, indica Valdivielso, que explica que antes de solicitar la ayuda de un perro guía, el usuario debe saber manejarse con el bastón, tener una orientación y ser autónomo.
Esto es un aspecto muy importante, y algo que se remarca mucho desde la ONCE, porque es muy importante que entre perro y humano haya una “coordinación de trabajo”, y que ambos sean un “equipo”. Rubén y Korky lo son. Se conocieron en la escuela de perros guía tras esperar un periodo de casi dos años desde que se hizo formal la solicitud, pero desde entonces, no se han separado.
Llevan juntos casi ocho años y han experimentado infinidad de nuevas experiencias, siempre el uno al lado del otro. Incluso han vivido medio año en Madrid, tres años en Murcia y una otra breve etapa en Granada. Además, han viajado -y mucho- juntos: Bélgica, Holanda, República Checa, Austria, Hungría, Portugal... son algunos de los países que han recorrido, completando así un pasaporte tan extenso como su historia junto a Rubén.
Vínculo con un perro guía
Rubén recuerda a Ical con cariño como fue ese primer encuentro con Korky, y de hecho, atesora un vídeo “muy bonito” de cuando se conocieron. El labrador, poco más que un cachorro, demostró desde el primer instante su carácter juguetón y no tardó en mostrarse entusiasmado ante la llegada de su nuevo compañero.
En este sentido, su dueño explica que tras este encuentro, el can, que hasta ahora había convivido con una familia de acogida y con sus adiestradores, tuvo que acostumbrarse y crear un vínculo totalmente nuevo con él, porque vivirán juntos muchos años, y dependerán el uno del otro. Korky es una ayuda importantísima para Rubén en su día a día, pero ocurre lo mismo por el lado contrario.
Valdivielso recuerda que, cuando un usuario recibe un perro guía, debe ser capaz de cuidar de él y proporcionarle todos los servicios que necesita, y para ello, también debe ser autónomo en su propia casa y saber dónde se encuentra todo lo que Korky necesita. “A veces me apoyo en el servicio de voluntariado de la ONCE o de amigos, para que Korky pueda jugar… Pero el día a día, lo tenemos que saber hacer solos”, resalta.
Los inicios requieren siempre un poco más de trabajo, ya que el animal tiene que aprender el tipo de vida que lleva su compañero, dónde vive, dónde trabaja, así como otras indicaciones básicas. Sin embargo, una vez se han acostumbrado a los recorridos “son la leche”, tal y como destaca Rubén. “Cuando el perro guía conoce tu rutina, es una auténtica pasada”, señala orgulloso.
Y eso se puede apreciar en cada pequeño paseo juntos. Lo que al principio exigía atención y aprendizaje mutuo, acabó convirtiéndose en una rutina fluida, casi automática, en la que ambos se entienden con gestos mínimos y una señal clave. Para Korky la seguridad de Rubén es su máxima prioridad, y para ello guía sus pasos, sorteando obstáculos y marcando el ritmo, mientras Rubén deposita en él su total confianza, demostrando su total compenetración.
El director de la Agencia Provincial de la ONCE en Burgos tiene además muy claro que, una vez su perro ya no pueda seguir ejerciendo sus labores como guía, permanecerá con él. “Se jubilará conmigo, tiene una vida hecha con nosotros”, concluye.

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky
Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky
Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky
Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky
Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky
Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky

Rubén Martínez, director de la ONCE en Burgos, junto a su perro, Korky