El Correo de Burgos

Aldea del Pinar lanza sus monedas históricas para revivir el ‘chapeo’

Durante una única noche al año los aldeanos llaman a la suerte con un juego que se perdió hace años y fue recuperado en 2005 / El domingo se podrán ver los coloridos trajes tradicionales de las serranas

Los vecinos de Aldea del Pinar con los trajes regionales preparados para el juego de las ‘chapas’.-R.F.

Los vecinos de Aldea del Pinar con los trajes regionales preparados para el juego de las ‘chapas’.-R.F.

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RAQUEL FERNÁNDEZ / Aldea del Pinar
Burgos

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Dispuestas a decidir el signo de la fortuna en el fugaz instante en el que son lanzadas al aire, dos monedas de cobre de diez céntimos con la efigie de Alfonso XIII en su anverso han hecho que Aldea del Pinar, un pueblo que en invierno es habitado por una decena de vecinos y que en fiestas llega al centenar, sea conocida popularmente en estos días de invierno por contar entre sus actos de las fiestas del Jesús con una de las más peculiares tradiciones de la comarca de Pinares: el juego de las chapas. Solo durante la noche de este sábado podrá escucharse el sonido de las monedas al caer contra el suelo ya que únicamente es en estas fiestas cuando se revive esta tradición con años de historia que se perdió hace décadas y que fue recuperada en 2005 gracias al empeño de la Asociación Cultural ‘La Veceda’ formada por descendientes que no faltan a las citas importantes con el pueblo. La suerte, que llamará a la puerta de los apostantes, rondará por el término burgalés a partir de las once de la noche. El juego es un sencillo ‘Cara o Cruz’. En un abrir y cerrar de ojos jugadores y curiosos conocen el resultado: cara y cruz, se repite la tirada; dos caras, gana la banca, o dos cruces, pierde. «El juego de las chapas, o el chapeo como es conocido popularmente, se conoce en Aldea desde tiempos inmemoriales. En la época de la Guerra Civil y la posguerra también se jugaba y muchos apostaban pertenencias porque dinero en metálico había poco. Me acuerdo de mi abuelo que lo que más llegó a ganar fue una manta de esas buenas que abrigan mucho», comenta recordando aquellos tiempos un vecino de Aldea del Pinar. -Más información en la edición impresa-

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