El pequeño pueblo de Burgos donde se unen sosiego y memoria
Rodeado de fuentes, viñedos y campos de cereal, Hontoria de Valderarados mantiene vivas sus tradiciones, su patrimonio religioso y su legado etnográfico

Vista aérea de Hontoria de Valdearados.
Entre suaves lomas y campos que alternan viñedos y cereal, se descubre Hontoria de Valdearados, un municipio del sur burgalés que parece nacer al abrigo de su iglesia parroquial. Desde lo alto, el campanario de San Esteban Protomártir se convierte en referencia visual y punto de partida para recorrer la localidad.
Sus orígenes se remontan a tiempos lejanos. Algunos documentos de la época de Sancho III, rey de Navarra, ya mencionaban este lugar bajo el nombre de Fuentedorada, denominación que, con el paso del tiempo, derivó en el actual Hontoria. El apellido ‘de Valdearados’ se incorporó más adelante, durante los siglos de la Reconquista.
A pesar de que los ríos Aranzuelo y Segunde atraviesan sus tierras con poco caudal, la relación del pueblo con el agua ha sido constante. A su alrededor brotan varias fuentes —la de la Juanriza, Hontanillas, Santa Marta— y otras dos más situadas dentro del casco urbano. Entre todas, destaca la fuente del Pilón, una estructura de piedra muy apreciada por los vecinos, antaño utilizada como abrevadero para las mulas. Hoy sigue siendo punto de encuentro, especialmente durante las fiestas patronales de agosto, cuando se celebra la popular ‘guerra del agua’, con la fuente como epicentro de una jornada en la que es difícil salir seco.

Iglesia de San Esteban Protomártir.
Más allá del núcleo urbano, el entorno de Hontoria ofrece caminatas accesibles a tres ermitas que marcan los caminos de entrada y salida. La de San Roque se encuentra hacia Baños de Valdearados, la de San Antonio en la carretera que lleva a Quemada, y la de la Virgen de la Serna en el camino hacia el alto de Vellosillo. Son pequeños templos que completan el paisaje rural de la zona.
Dentro del pueblo, la iglesia de San Esteban, con su planta gótica, estructura de tres naves y retablos en su interior, es uno de los elementos más representativos. También lo es el antiguo granero, hoy convertido en espacio de usos múltiples, o el museo etnográfico ubicado en la planta baja del Ayuntamiento. Este último conserva una muestra de aperos y objetos tradicionales que fueron reunidos por los propios vecinos, como testimonio del modo de vida de generaciones anteriores.
La vida diaria en Hontoria también gira en torno a espacios más actuales, como el parque infantil o el frontón, que concentran la actividad de la población más joven. Son lugares donde el tiempo se reparte entre lo cotidiano y lo festivo, donde aún se mantiene el equilibrio entre la tradición y las necesidades del presente.
Un paseo por la cuesta de las bodegas completa la visita. A la sombra de una de ellas, con una copa de vino elaborado en las propias cepas del pueblo, es fácil encontrar una mesa con chuletillas de cordero cocinadas al fuego de una gabilla. La torta recién horneada y el aire fresco que baja por la ladera hacen el resto.
Y cuando el día va cayendo, nada como subir hasta lo alto del Calvario. Desde allí se obtiene una panorámica completa de Hontoria, con sus tejados y calles en silencio, mientras los últimos rayos de sol dibujan sombras largas entre las casas.