Los viñedos de Burgos acaparan el 32% de la producción de uva en Castilla y León
Ribera del Duero culminó 2025 con más de 91 millones de kilos cosechados en la provincia, concentrando el 71% de la superficie regional, mientras Arlanza aumentaba su cosecha un 44% respecto al año anterior

El sector vitivinícola es punta de lanza en Burgos, y en toda Castilla y León, gracias al empuje de denominaciones de Origen como Ribera del Duero.
El sector vitivinícola, clave en el desarrollo económico de Castilla y León, alberga uno de sus principales bastiones en Burgos. Gracias, fundamentalmente, al pleno asentamiento de la Denominación de Origen (DO) Ribera del Duero y el crecimiento progresivo de Arlanza. En clave productiva, ambos territorios cerraron un 2025 más que satisfactorio. Sumando además el resto de viñedos de la provincia, la cantidad de uva cosechada supuso el 32,5% de los 129 millones de kilos recolectados en la Comunidad.
Un año histórico, sin duda, en términos generales. Las parcelas de la DO Ribera del Duero en suelo burgalés recogieron alrededor de 91 millones de kilos de uva, casi un 36% más que en 2024. Arlanza, por su parte, recolectó 900.000, lo que se traduce en un aumento interanual del 44%. En total, la provincia elevó su producción un 31% al receptar 94,6 millones de kilos.
No es de extrañar que Burgos ocupe semejante liderazgo dentro del sector. En el caso de la Ribera del Duero, la provincia ya acaparaba en 2024 más del 71% de la superficie con alrededor de 19.437 hectáreas. A gran distancia se situaba Valladolid, con el 22,6%, mientras Soria y Segovia acumulaban el 5,1 y el 0,86%, respectivamente.
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Si atendemos a la evolución histórica de la DO Ribera en el conjunto de la región, podemos observar que los 129 millones de kilos de uva inscritos en la Sección de Bodegas de Elaboración del Consejo Regulador suponen todo un hito. No solo porque la producción se incrementase un 35,6% en relación al ejercicio anterior, sino también porque el nivel de crecimiento durante la última década ronda el 46%.
Pese al impacto de las enfermedades y las meteorología adversa en diferentes puntos de la Comunidad, «la zona de Arlanza no se ha visto afectada por heladas ni pedriscos y el mildiu tampoco ha afectado a los viñedos». Así lo subrayan desde el Colegio de Economistas de Burgos en su informe anual correspondiente al ejercicio 2025. De ahí, en gran medida, el crecimiento productivo de las 27 bodegas inscritas en la DO -algunas en la provincia de Palencia- que atesoran unas 450 hectáreas. No en vano, se ha de tener en cuenta de que «algunos viñedos están situados a una altitud cercana a los 1.200 metros, por lo que su maduración es más difícil y tienen que vendimiarse más tarde».
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Todo bien si hablamos de cosecha. No así en materia de rentabilidad. Tal y como se recoge en el Informe de la Economía Provincial, el año pasado vino marcado por «una reducción importante de los precios cobrados por los viticultores, sobre todo en la zona de Ribera del Duero». No se puede obviar el hecho de que «los costes de producción han subido». En cualquier caso, el desplome de la uva fue del 36% al pasar de una media de 1,250 euros por kilo a 0,800.
Precios a la baja
Dentro del sector agrario, el decano del Colegio de Economistas de Burgos, Carlos Alonso de Linaje, hace hincapié en la «variabilidad» de la producción «en función de la meteorología». Pese a ello, la provincia experimentó un «crecimiento significativo» del 3,18% respecto al ejercicio previo cuyo valor sobrepasa los 1.265 millones de euros.
Como siempre, el grueso de la producción agrícola provincial se concentró en los cereales. Cerca de 2 millones de toneladas que supusieron un aumento del 7,44% en comparación con 2024. Destaca, sobre todo, la cosecha de triticale con un repunte del 75,8% mientras el trigo, máximo exponente del sector en tierras burgalesas, se disparaba un 3,14%.
El balance, aunque «positivo», refleja un «comportamiento a la baja» en cuanto a precios. La caída, en este caso, se situó en el 7,44% afectando especialmente al trigo y la cebada. Por contra, los productores de leguminosas, forrajes, girasol, colza y hortalizas obtuvieron mejores rendimientos económicos con valores al alza que oscilan entre el 0,44 y el 7,3%. Mientras tanto, el subsector frutícola fue el más beneficiado con una subida de precios del 8,7%.
Obviamente, el notable rendimiento de la productividad agrícola estuvo íntimamente relacionado con la superficie, que se elevó un 7,5% con un total de 531.786 hectáreas. La principal apuesta de 2025 fueron las leguminosas grano, con un 93,6% más de parcelas que el año anterior y con la veza al alza (241,5%). Entretanto, la superficie destinada al cultivo de remolacha decreció más de un 25% al pasar de 1.792 a 1.334 hectáreas.
El mejor PIB agrario de la última década
Con una producción estimada de 1.265 millones de euros, el Producto Interior Bruto (PIB) agrario en la provincia de Burgos creció de nuevo en 2025. La diferencia respecto al año anterior, del 3,18%, muestra claramente una tendencia al alza durante desde 2019, cuando el valor de la producción rondaba los 830 millones de euros.
Siete años de crecimiento consecutivos y el mejor dato de la última década. Atrás quedan los baches que atravesó el sector, en 2019 y 2017, al registrar significativas disminuciones de su PIB. La del 17, tristemente excepcional por las adversidades climáticas, propició que el valor de la producción en el campo burgalés no llegase a los 776 millones.
Tal y como detalla el Colegio de Economistas de Burgos en su informe anual, los datos recabados no incluyen las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) en compensación de rentas. Partiendo de esta base, se constata un comportamiento bastante parejo en todos los subsectores. El agrícola, en cabeza, cerró el pasado ejercicio con una tasa de variación en positivo del 3,25 mientras el ganadero y forestal aumentaban un 3,11 y 3%, respectivamente.
A nivel autonómico, el Informe de la Economía Provincial se hace eco de un estudio de Unicaja sobre ‘El sector agrario y la industria alimentaria en España’ que pone de manifiesto que Castilla y León «genera alrededor del 10% del Valor Añadido Bruto (VAB)». Así las cosas, la Comunidad «tiene un peso en su estructura productiva superior al promedio nacional». Hasta el punto de alcanzar un 5% del VAB mientras la media, en el conjunto del país, se sitúa en torno al 2,5%.