La vendimia de Ribera se dispara en kilos y podría convertirse en la más abundante de la historia
Con más de 125 millones de kilos de uva recogidos y el 34% de bodegas aún abiertas, la cosecha podría superar los 133 millones de 2016

Una cuadrilla de temporeros en plena vendimia en la Ribera del Duero.-L.V.
Ni el granizo, ni el Mildiu. Aunque todo hacía presagiar que iba a ser una cosecha corta en cantidad, las cifras desmontan todas las previsiones, y la vendimia 2025 podría convertirse en la más abundante de la historia de la denominación de Origen Ribera del Duero.
Según datos oficiales del Consejo Regulador, hasta ayer, 14 de octubre, se han recolectado 125.580.019 kilos de uvas. En número de bodegas, 193 elaboradoras han finalizado las tareas de recogida, pero aún hay 102 abiertas, por lo que todo apunta a que se podrían superar los históricos 133 millones de kilos recogidos en el año 2016.
Por el momento, la cosecha 2025 ya se ha colocado en la segunda posición del ranking, superando los 123 millones recolectados en 2020 y los 122 millones de 2014. Si lo comparamos con la cosecha de 2024, la Ribera del Duero ha recogido 30.487.815 kilos más que hace un año, cuando se contabilizaron 95.092.204 kilos.
Lejos quedan las cosechas más cortas, como la helada histórica de 2017, cuando, el 27 de abril, las temperaturas se desplomaron de forma generalizada y continuada por debajo de los 6 grados bajo cero. Sin poder remediarlo, la cosecha mermó a la mitad, quedando en 55 millones de kilos de uva.
Un año complicado
La campaña 2025 no ha sido fácil, en un año marcado por las inclemencias meteorológicas, como una tormenta cargada de granizo que, el 25 de junio, arrasó parcelas enteras. “Era como un huracán. En mis 57 años nunca he visto una tormenta así, eran como bolas de ping pong”, lamentaba en este periódico, desde Baños de Valdearados, el viticultor José Luis de la Roca Martínez.
Según datos de Agroseguro, el pedrisco y los fuertes vientos acabaron con 346 hectáreas de viñedo, a las que se sumaron 4.271 hectáreas, en su mayoría cereal de invierno, y 33 hectáreas de remolacha. El municipio con mayor superficie siniestrada fue Valdeande, que rozó las 1.200 hectáreas afectadas, pero la tormenta también descargó con fuerza en otros viñedos de la zona, como Baños de Valdearados, Vadocondes, Santa Cruz de la Salceda, Tubilla del Lago, Villalbilla de Gumiel y Quemada.
Mildiu
Tampoco ha sido la única amenaza. Como otras zonas vinícolas del país, la Ribera del Duero se enfrentó, además, a un ataque también histórico de Mildiu, una enfermedad fúngica causada por el hongo Plasmopara viticola, que afecta a las hojas, ocasionando, en los casos más graves, el secamiento de bayas y la limitación, o incluso pérdida, de la cosecha.
El precio de la uva a la baja
Dada la complejidad de ambos episodios, la Ribera del Duero se preparaba para una cosecha limitada en cantidad, pero nada más lejos, y ahora el problema radica, principalmente, en un precio que, desde el inicio de campaña, y según se ha ido viendo el número de kilos recogidos, ha ido bajando.
Esta tesitura afecta de forma directa a la rentabilidad de los viticultores, pero también de unas bodegas que tienen todavía vino de 2024 y que están sufriendo los estragos de una inflación enquistada, y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de las familias, que, sin duda, ha mermado el consumo y, con ello, las expectativas de las bodegas y el precio de la uva.
Ante lo que parece una tormenta perfecta, Ribera del Duero confía en un futuro que, tanto viticultores como bodegas, coinciden, solo puede pasar por la calidad.
La buena noticia llega con unas condiciones climáticas que están dejando trabajar en una cosecha escalonada y heterogénea. Según explican los expertos, falta, sobre todo, la parte de la Ribera oriental, donde la uva está terminando de madurar.
Calidad
Desde el Consejo Regulador aseguran que sanitariamente la uva “está entrando muy bien”. “Lo que estamos catando y las impresiones de las bodegas es buena. Estamos bastante contentos”, afirma el director del Servicio de Experimentación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, Alberto Tobes.
El Consejo Regulador emitirá el informe definitivo de campaña una vez haya concluido todo el trabajo de revisión de los datos recopilados, así como de los partes de incidencias y de la declaración de cosecha.