Silver Solórzano, leyenda del heavy metal: «El panorama en este país no está para tirar cohetes»
Su legado musical, con más de cuatro décadas de trayectoria, sigue reventando escenarios. La próxima cita, este sábado en el Metal Souls Fest, le permitirá reencontrarse con su Burgos querido

Silver Solórzano, en vivo y en directo.
La historia del heavy metal en España tiene nombres y apellidos que se escriben con mayúsculas y tinta de oro. En esa lista figura, inevitablemente, Silver Solórzano. Sus primeros pasos en Viuda Negra a principios de los 80 le abrieron las puertas de Muro, banda clave para sentar los cimientos del género a base de velocidad rítmica y una visión adelantada a su tiempo. Su voz y corazón, ambos de metal, marcarían el camino a seguir para las generaciones venideras de músicos y oyentes.
Caló hondo la influencia del thrash en Solórzano. A principios de siglo, con Muro en barbecho, puso en marcha Silver Fist. Soplaban nuevos aires en la escena y la propuesta, pese a mantener los estándares clásicos del heavy, se mantuvo en la cresta de la ola hasta 2023. Atrás quedaba, sumando sus aportaciones vocales en Alien y Venganza, un legado para la posteridad.
Sobre esos cimientos nacería, hará cosa de un año, un nuevo proyecto. Silver a secas. Sin necesidad de presentarse ante un público deseoso de revivir en directo himnos como Acero y Sangre, Mirada Asesina, En llamas, Todos nosotros o Te espero en el infierno; afronta con «ganas e ilusión» esta suerte de nostálgico renacer cuyo futuro no está escrito.
Lo que sí está sellado es el Metal Souls Fest, este sábado 16 de mayo en la sala Andén 56. «Burgos es una ciudad y una provincia muy especial», admite Silver nada más arrancar la entrevista. Cualquiera pensaría que lo dice por quedar bien, pero nada más lejos de la realidad. «En la época de Muro es donde más tocábamos». Por si fuera poco, le une una larga y estrecha amistad con Gonzalo Navazo y Rosa Contreras, promotores de un festival dispuesto a dar el do de pecho en su segunda edición con Angelus Apatrida, Grave Noise y Dani Zapata.
«La cosa no se puede poner mejor», sostiene el cantante madrileño en referencia al cartel. «Fan» declarado de Angelus Apatrida, también se deshace en elogios hacia Grave Noise. Una «banda muy buena» que le sorprendió gratamente durante su paso por el Zurbarán Rock. Por eso le apena tanto que hayan anunciado un parón indefinido, aunque no le cabe duda de que volverán a lo grande porque tienen «mucho futuro».
De Burgos, como ya dejaba entrever de antemano, Silver guarda excelentes recuerdos. Como aquella vez que descubrió el bar Muro después de cancelarse un bolo con Sangre Azul por culpa de la lluvia. Al pesar de todo, el mal tiempo le puso buena cara.
Tampoco se olvida de Lerma, primer destino de Muro cuando tocaron «fuera de Madrid». La segunda visita, no obstante, resultó más complicada. «Íbamos un poco acojonados», reconoce, porque poco antes se había producido una «batalla campal entre heavies y punkis» durante el concierto de La Polla Records, Obús y Bella Bestia en la Casa de Campo. Nada tenían ellos que ver, pero resulta que «salió el nombre de Muro en los medios y estábamos amenazados de muerte». Afortunadamente, «no pasó nada» y el concierto fue como la seda.
Mucho ha cambiado la escena desde aquella época. Para bien en este sentido, para mal en muchas otras cosas. «El panorama en este país no está para tirar cohetes», subraya Silver, con conocimiento de causa, sin morderse la lengua. A veces, le da la sensación de que «hay más músicos que público». Y la gente, mal que pese, prefiere «ver a bandas grandes al precio que sea» mientras los proyectos «más underground» pican piedra a más no poder para intentar formar parte de grandes festivales.
«Que haya muchos conciertos es bueno. Lo malo es que el público se divide», añade no sin antes enfatizar que «musicalmente, la escena goza de muy buena salud». En su caso, pese a las trabas de un mundillo en el que cada vez cuesta más abrirse camino, no se puede quejar. Silver (el grupo) sobrevive a base de tesón y fechas no faltan en el calendario, aunque su líder es plenamente consciente de que «cuando no presentas algo nuevo, el proyecto tiene fecha de caducidad».
Dicho esto, la pregunta es obligada. ¿Habrá nuevo material? «Está en nuestras cabezas», responde de inmediato. No es un sí rotundo, aunque se le ve decidido porque «estamos a gusto y hay muy buen rollo». De ello se hablará una vez finalizada la temporada de verano, con calma y a sabiendas de que «el tiempo será el que mande y ordene». Con los pies en el suelo, eso sí, porque «cada uno tiene sus trabajos y el tiempo es muy limitado». En cualquier caso, no cabe duda de que Silver seguirá su estela, cincelada en metal, hasta el infinito y más allá.