Fútbol / Segunda División
Desenlace cruel para el Mirandés: El Racing empata sobre la bocina y todo se decidirá en Anduva
CRÓNICA. El Mirandés brilla en El Sardinero y domina al Racing en la ida del playoff de ascenso, pero un rebote en el último minuto deja el 3-3 en el marcador y Anduva dictará sentencia en la vuelta. 📺 No te pierdas los goles del encuentro.

Un gran Mirandés empata en Santander con el Racing tras un partido de infarto en la ida del playoff.
Un desgraciado autogol de rebote en la última jugada del encuentro, más de un minuto por encima del tiempo establecido -ay, esos dobles cambios absurdos cuando ya se ha cumplido el crono- evitó la hombrada absoluta en forma de victoria del Mirandés en una tarde histórica como era la ida del playoff de ascenso.
Eso sí, el recital de los de Lisci quedará ya en los libros, jugando un partidazo y siendo superior en el cómputo global a un Racing que sobrevivió a la ida a base de chispazos y corazón. Queda la vuelta, queda Anduva para redondear esta primera parte de la historia, pero el 3-3 final es una pena porque el tanteo se le queda corto a esta entidad tan modesta como grande.
De salida, lo esperado en ambos onces, en ambos esquemas, con mucha verticalidad en unos y otros desde el compás inicial. Primer susto local a los cuatro minutos, con un testarazo alto de Mantilla a la salida de un córner, mientras los jabatos estaban bien plantados, sin miedo ante una cita histórica y asomándose al área cántabra como en un buen robo de Iker Benito pero sin remate final, o en un chut desviado del galo Lachuer a los ocho minutos.
Gran susto para los rojillos al paso por el minuto diez, y de nuevo en el balón parado racinguista. Córner al corazón del área chica, se eleva Mantilla y su remate de cabeza toca el travesaño antes de perderse por línea de fondo. Corazones a mil. Eso sí, pese a la oportunidad cántabra, el Mirandés llegaba bien, combinando por descaro y calidad buscando las dos bandas. Panichelli era la referencia de un cuadro mirandesista cómodo con el esférico. Eso sí, las defensas iban marcando su terreno cada vez con más claridad.
Hasta que a los 22 minutos, doble y clara oportunidad del Mirandés en un centro al área de Iker Benito por el perfil zurdo, con cabezazo de Alberto Reina y manopla salvadora de Jokin Ezkieta. Se cantaba el cero a uno. La jugada siguió con remate final de Hugo Rincón taponado por la zaga local, respondiendo el Racing con un gran pase filtrado sobre Íñigo Vicente. Sólo la veloz salida de Raúl evitó mayores contingencias.
Jugó con fuego Mario García a los 28 minutos derribando a Iker Benito, quien se iba a campo abierto. El colegiado lo dejó en amarilla pese a las protestas de los visitantes. En fin. ¿Pudo ser roja? Debate abierto que dio casi igual porque pocos minutos más tarde, pase largo sobre Panichelli en carrera, centro de primeras al segundo palo y allí entraba a placer Urko Izeta para machacar el 0-1. Por delante en el playoff. Permiso para soñar.
Y quién se va a negar ese sueño si tres minutos después, Hugo Rincón se plantó en todas las portadas y todos los debates con una jugada de crack. Pared con Panichelli desde campo propio, entrada como una flecha por la derecha y al pisar el área, misil por alto, imparable.
En mayúsculas: UN GOLAZO PARA LA HISTORIA. Jugaban a placer los de Lisci en esa fase, con el Racing tenso y deshilachado. Posesiones largas, un marcador inmejorable, pero un despiste para meter a los cántabros en el encuentro, con Arana habilitando por raso a Íñigo Vicente para el 1-2 en el segundo palo, algo desguarnecida la defensa de los jabatos. Se apuraba el primer periodo con los locales encorajinados pero con un último detallazo de Izeta en ataque, colofón para un primer periodo majestuoso del CD Mirandés de Alessio Lisci en El Sardinero.
Arrancaba la segunda parte con la curiosidad de tener que esperar los 22 jugadores al árbitro, el último en salir, y con un Racing volcado en pos del empate. Eso sí, primera contra mirandesista a los tres minutos y peligro, con el chut alto de Iker Benito en carrera.
De hecho, pronto se templaron los visitantes, dominando y mandando de nuevo con calidad y descaro. Rozaba el 1-3 Izeta a centro de Rincón, salvando Ezkieta a los ocho minutos en otra fase de recital jabato. Tomeo menos de un minuto después volvía a perdonar de cabeza a centro de Lachuer, con El Sardinero rendido a una evidencia: el Mirandés era muy superior. Insultantemente superior, casi.
El 1-3 estaba sobrevolando Santander y cayó, en centro al área tras robo de Izeta -se pidió falta- con dejada de Panichelli y voleón esplendoroso de Alberto Reina, misil a las mallas doblando los guantes del portero local. Se cumplía la hora de juego con inmejorables sensaciones y los colegiados analizando incluso un posible penalti por mano en el área local. El partido sólo tenía un dueño, vestido de rojo ferroviario y jabato.
El Racing apenas se acercaba en fugaces contras pero el Mirandés respondía de idéntica manera, hermoso ida y vuelta entre los dos equipos, ya con menos precauciones en los locales, adelantando líneas y con cambios muy ofensivos. En los balones parados se calentaba el encuentro, lógico a estas alturas y con estas importancias, pero la zaga del Mirandés no perdía la compostura, el orden ni la colocación.
Eso sí, el Racing de Santander tiene pólvora y en una jugada sin aparente peligro, un saque de banda colgado, el rechace de la defensa lo empalmaba Maguette defectuosamente pero en el segundo palo lo recogía Andrés para empalar a las redes el dos a tres. El VAR lo validó -posible fuera de juego- y se ilusionaba el racinguismo. Dos chispazos locales, dos dianas.
Tomeo remataba alto en un saque de esquina lo que pudo ser el dos a cuatro, con respuesta en la volea desviada de Mario buscando las tablas desde el balcón del área. En la estrategia, a doce minutos del 90, de nuevo Tomeo de cabeza olisqueaba las mallas, fuera por poco su toque sutil, en una dinámica donde el Mirandés conservaba calma y balón -con mucha clase- para que el 2-3 no peligrara.
En el arreón final del Racing, ya a los 92 minutos Andrés marcaba un gol tras gran pase filtrado de Vicente, anulado en principio por el colegiado y confirmado por el VAR entre suspiros de alivio en tonalidad rojilla. No era justo un empate después de lo visto, pero quedaba lo peor para los de Lisci.
Un doble cambio ya sobre el 96 alargó el encuentro de manera innecesaria y el Racing forzó una última gran combinación entre Vicente y Andrés, con trallazo de Karrikaburu al travesaño y un rebote desgraciado en Julio Alonso colaba con agonía el cuero en el marco rojillo. Ya ni se sacó de centro, empate agónico, fiesta racinguista, un poco de tensión entre los jugadores y todo queda muy abierto para Anduva. Vaya partido, vaya imagen del Mirandés, vaya vuelta espera en Miranda de Ebro.
SEGUNDA DIVISIÓN - P. ASCENSO SEMIFINAL
REAL RACING CLUB - CD MIRANDÉS, 3-3
CD Mirandés: Raúl; Hugo Rincón, Juan Gutiérrez (Parada, 46´), Egiluz, Tomeo, Iker Benito (Julio Alonso, 96´); Reina (Tachi, 89´), Gorrotxategi, Lachuer; Urko Izeta (Joel Roca, 79´), Panichelli (Butzke, 96´).
GOLES: 0-1 (31´): Urko Izeta. 0-2 (34´): Hugo Rincón. 1-2 (40´): Íñigo Vicente. 1-3 (56´): Alberto Reina. 2-3 (71´): Andrés Martín. 3-3 (98´): Julio Alonso, en propia puerta.
ÁRBITRO: Rafael Sánchez López (Colegio de Murcia). Tarjetas amarillas a los locales Mario García (28´), Michelin (42´) y Maguette (67´); y a los visitantes Alessio Lisci (entrenador, 29´), Pablo Tomeo (52´), Gorrotxategi (67´) y Panichelli (80´).
CAMPO: Campos de Sport del Sardinero. Lleno. 22.394 espectadores. Unos cuatro centenares de seguidores mirandesistas.