CAJA DE BURGOS EN LA ENCRUCIJADA

Herrera marca el paso a las cajas con PSOE y Banco de España como testigos

El presidente de la Junta se reunió ayer primero con Óscar López y el representante del banco supervisor que fueron testigos de la hoja de ruta acordada con Caja de Burgos

Burgos

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J. S. T. / R. G. U. / Burgos

El primer encuentro auspiciado por Juan Vicente Herrera para reconducir los procesos de integración de las cajas de ahorro de la región deja dos conclusiones flotando en el ambiente: el proyecto de Banca Cívica no está en absoluto descartado y la fusión de Caja España y Caja Duero seguirá su camino por separado sin influir en las posibles alianzas entre las cajas de Burgos, Ávila y Segovia.

Herrera dedicó ayer cerca de cuatro horas a marcar el paso que deben seguir las entidades financieras a partir de este momento. En su despacho del Colegio de la Asunción recibió primero, durante cerca de hora y media, al secretario regional del PSOE, Óscar López, al que se unieron el director general de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello, y el consejero de Economía, Tomás Villanueva. Transcurrido ese tiempo, sobre las once y media de la mañana, se sumaron al encuentro el presidente de Caja de Burgos, José María Arribas, al que acompañaban el director general de la entidad, Leoncio García, y el director adjunto -y hombre de Caja de Burgos en Banca Cívica-, Roberto Rey.

La reunión se prolongó otras dos horas y de ella se puede concluir que la solución al enigma puede llegar en pocas horas. Precisamente, una de las claves que marcará el camino será la reunión que hoy mantendrá Herrera con los presidentes de las cajas de Ávila, Agustín González, y Segovia, Atilano Soto. De este encuentro saldrá, casi con toda probabilidad, el sí de ambas entidades a suscribir un acuerdo con Caja de Burgos para acabar aliados, bajo una fórmula aún por decidir.

Tanto el apoyo del PSOE, a través de su secretario regional, como la condición de Soto y González de destacados miembros del PP en sus respectivas provincias, hace prever que no habrá más obstáculos que los puramente técnicos para alcanzar una solución al mapa financiero de la región.

«Lo arreglaremos». «El asunto está bien encauzado». Ambas afirmaciones sirvieron a algunos de los consultados para definir el estado de la cuestión avanzada la tarde de ayer. De estas valoraciones se desprende que Caja de Burgos formará parte de la solución en el fortalecimiento del sistema financiero regional y son ahora las cajas de Ávila y Segovia a las que se les da la oportunidad, por las buenas, de dejar de ser parte del problema.  Esa solución no puede ser otra que una unificación de las tres cajas, falta saber si será a través de una alianza sindicada de sus cuentas, negocios y resultados o si a medio plazo se irá más allá y se llegará a una fusión como la de Caja España y Duero. En la reunión de hoy, Herrera y los presidentes de las cajas más pequeñas deberían llegar a un acuerdo para despejar los recelos de ambas a la integración y un avance del peso específico que tendría cada una de ellas en la futura alianza con Caja de Burgos.

Sobre el papel, los balances de las cajas de Ávila y Segovia sumados equivalen al de Caja de Burgos, que debe liderar ese proyecto al superar ampliamente a las otras dos en cuanto al volumen de activos, recursos propios y patrimonio neto.

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También está descartado a corto y medio plazo mezclar los dos proyectos de concentración de cajas actualmente vivos. Caja España y Caja Duero se fusionarán con las bendiciones del Banco de España y la Junta y las cajas de Burgos, Ávila y Segovia buscarán con la Junta y el PSOE y el beneplácito del organismo regulador su propia solución de integración.