PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA

Los arquitectos critican que el PGOU reste singularidad al casco viejo por excluir el PECH

El Plan contempla una ordenanza para el centro histórico, con un nuevo catálogo. Patrimonio deberá evaluar si este cambio se ajusta a sus criterios de homologación

Burgos

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R. TRAVESÍ / Burgos

El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que redacta el estudio Ezquiaga Arquitectura, no sólo ignora algunas edificaciones existentes como la sacristía de la capilla de La Merced o el salón de actos de la Casa de Cultura de Gamonal o deja fuera de alineación algunos edificios de viviendas sino que también despierta recelos entre profesionales que tienen mucho que opinar sobre el planeamiento y las pautas del crecimiento urbano en los próximos años.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Burgos critica que el PGOU, que en la actualidad está en fase de exposición pública y presentación de alegaciones, borre de un plumazo el Plan Especial de Protección del Centro Histórico de la capital que es sustituido por la Ordenanza RCH (Residencial Centro Histórico), que viene acompañada de un catálogo con fichas de los elementos y los edificios de esa zona. Una decisión que sorprende con que el Plan General, en la exposición de motivos, concede una gran trascendencia a este espacio al aparecer en los puntos dos y tres del primer artículo.

El presidente del Colegio de Arquitectos, David Dobarco, recela de esta decisión porque -a su juicio- el actual Plan Especial del Centro Histórico es un documento adecuado y con el que se ha actuado correctamente los últimos años. Pese a eso, reconoce que alguna materia podía ser motivo de revisión pero no su conjunto.

«Las actualizaciones son buenas pero siempre partiendo de la base de lo que existe. Es por ello que preferimos que se reconsidere puntualmente los aspectos que no han funcionado bien o que ya no se ajustan a la realidad actual, como por ejemplo la protección de un determinado edificio. Eso es una cosa y otra, muy diferente, hacer tabla rasa de lo anterior», asevera Dobarco.

La principal diferencia que observa el Colegio Oficial de Arquitectos es que el todavía vigente Plan Especial de Protección del Centro Histórico es «más rico en matices e interpretaba mucho mejor la ciudad», puesto que catalogaba las diferentes edificaciones en ese ámbito. Lo cual es algo lógico -a juicio de su presidente- porque recuerda que no es lo mismo la zona de Aparicio Ruiz junto al Paseo de la Isla que la calle Fernán González. No en vano, corresponden a épocas diferentes y la tipología de las parcelas o el tipo de inmuebles son muy distintos. De ahí, que contemplara una arquitectura tradicional (asociada a un tejido medieval), una culta (para parcelas más grandes, asimilable a una zona de ensanche de finales del siglo XIX y principios del XX) y otra con edificios singulares.

«Todo esto, de repente, desaparece y se uniforma en la ordenanza propuesta. Es una pérdida porque esas matizaciones son reales porque todavía existen en este entorno protegido y que ahora se ha convertido en una zona específica de la ciudad», afirma Dobarco. Es el resultado de que el encargo de la ordenanza del centro histórico y la elaboración del Plan General no recayera en el mismo estudio.

Un PECH que data de 1995

El colectivo de arquitectos de Burgos considera que esta simplificación no supone ninguna mejoría al Plan Especial de Protección del Centro Histórico. Un PECH que data de abril de 1995 cuando Prointec buscó el asesoramiento de un especialista en Patrimonio como Rafael Saiz Fraile y que fue aprobado tras una larga y compleja tramitación.

En cualquier caso, la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León estudiará si esta Ordenanza RCH (Residencial Centro Histórico) es válida y se ajusta a sus criterios de homologación. «Nosotros creemos que cuando hablamos de espacios sensibles, las simplificaciones son peligrosas. De ahí que prefiramos un ámbito protegido por un Plan Especial y esperamos que se corrija», manifiesta Dobarco.

Y es que recuerda que el centro histórico no es una barriada residencial o industrial, porque tiene una problemática diferente y características propias para proteger elementos delicados e históricos. «Un PECH se esfuerza en hacer funcionar lo nuevo y valorarlo para su protección. Hay que ver, analizar y proteger», sentencia el presidente del Colegio Oficial de Arquitectos. De ahí, que pida un ejercicio de responsabilidad por parte del Ayuntamiento y el equipo redactor del nuevo Plan General y hacer un esfuerzo a la hora de adoptar determinadas decisiones que son de tanto interés para la ciudad y su futuro.

Ordenanzas estrictas

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Pero David Dobarco introduce otra reflexión al preguntarse si con unas ordenanzas de protección tan estrictas como las existentes se consigue enriquecer o arruimar los centros históricos de las ciudades. Pero ése es otro debate.