JUSTICIA

Los procuradores pasan de 70 turnos de oficio al mes a 45 diarios por la crisis

Burgos

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M.R. / Burgos

La crisis está saturando el Colegio de Procuradores de Burgos, que lejos de ver reducida su labor en los tribunales la han visto aumentada de forma exponencial en los últimos dos años. Sin embargo, este aumento, que sólo en el año 2009 supuso un incremento del 200% en el número de procedimientos respecto al año 2008, no está representando un mayor beneficio económico para este colectivo. Y en lo que va de 2010, se están triplicando las cifras registradas durante el pasado año.

Cada vez son más los pagos por servicios prestados que acaban en ejecución, es decir, el procedimiento judicial por el que se embargan bienes para el pago de deudas. «Las ejecuciones están al orden del día», explica la decana del Colegio de Procuradores, Carmen Velázquez. Los pagos voluntarios se están convirtiendo en una excepción. A ello hay que añadir un aumento espectacular de la justicia gratuita. Actualmente, el Colegio de Procuradores tiene entre 35 y 45 turnos de oficio diarios que se deben repartir entre los cerca de 90 procuradores colegiados en Burgos. «Antes se turnaban entre 60 y 70 al mes», explica Velázquez. A diferencia de los abogados, todos los procuradores entran en el turno de oficio.

Procedimientos cambiarios, concursos de acreedores y toda una serie de procedimientos han aumentado la carga de trabajo de este colectivo. Un proceso que «no se frena, que sigue adelante». Esta situación de crisis también se refleja en las subastas judiciales, donde ha descendido de forma notable el número de personas que pujan por coches o por viviendas embargadas.

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La situación de impago o de retrasos en el abono por los servicios prestados se extiende también al colectivo de los abogados. Aunque en este caso, no hay unas estadísticas cerradas, ya que los honorarios que cobran los abogados no se gestionan a través del Colegio, como puede ocurrir en otros colectivos. Los profesionales consultados están de acuerdo. «Sí se ha notado», ya que «hay más asuntos, más papeleo y más reclamaciones, por lo que todo repercute», explica un abogado. Otro letrado señala que los clientes pagan «en función de cuando ellos pagan». Se nota también porque cada vez son más clientes que «piden presupuestos antes de meterse en un procedimiento». Incluso, proponen condiciones de pago. Dentro de este colectivo el sentir es igual al de los procuradores, aumenta el trabajo pero repercute en el retraso en los pagos.  En teoría, existe un procedimiento específico para garantizar el cobro de los abogados y los procuradores en las intervenciones procesales. Es lo que en el argot profesional se llama jura de cuentas. Esa es la teoría, pero la práctica muchas veces termina en un procedimiento ejecutivo que puede acabar, «cuando se puede», según apunta un abogado, en el embargo de parte de la cuenta del cliente para cobrar el servicio.