Apenas un 5% de los funcionarios secunda la jornada de huelga y 1.500 protestan en la calle

Los sindicatos convocantes reconocieron que el éxito no había sido el esperado. El Ayuntamiento registró el mayor porcentaje de seguimiento de la convocatoria

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Burgos

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N.E. / L.B. / Burgos

«El éxito de la huelga no ha sido el esperado». Esta frase de Joaquín Porres, de la Federación de Servicios Públicos de UGT, resumía a última hora de la tarde de ayer que el seguimiento de las movilizaciones del 8 de junio (8-J) contra los recortes salariales fue escaso.

Apenas el 5% de los trabajadores públicos secundaron la convocatoria de huelga de los sindicatos UGT, CCOO y CSI-CSIF contra el 'decretazo' del Gobierno de Zapatero, según los datos aportados por las principales administraciones con sede en la capital burgalesa.

La manifestación convocada, a las 20.00 horas, fue el acto con mayor participación de los organizados. Si por la mañana se concentraban medio millar de personas frente a la Subdelegación del Gobierno, por la tarde se triplicaba el número de manifestantes hasta los 1.500. 

24.000 empleados

A pesar de la escasa repercusión, teniendo en cuenta que en la provincia están afectados más de 24.000 empleados, sí hubo numerosos afectados, especialmente, los usuarios de los autobuses municipales ya que ninguna línea, ni siquiera los servicios mínimos previstos, salieron a la calle durante toda la jornada.

Al margen de estas incidencias, la normalidad fue la tónica dominante en los servicios públicos que se prestan a los ciudadanos en la Junta, Administración del Estado, Ayuntamiento de Burgos y Diputación Provincial.

Los trabajadores municipales fueron los que más secundaron la convocatoria. Según los datos facilitados por el Consistorio, casi el 9% de los empleados públicos no acudió a su puesto de trabajo. Entre los empleados de la Administración General del Estado, el seguimiento en la provincia de Burgos llegó al 6,46%. De los 1.872 efectivos, 108 no fueron trabajar.

Por su parte, la participación en la huelga de los trabajadores de la administración regional llegó al 3,66%. Del total de 9.736 empleados entre los que se encuentran miembros del sector sanitario, educación, servicios sociales, medio ambiente y el servicio público de empleo, 356 siguieron la jornada de huelga.

Mientras, en la Diputación Provincial la participación fue del 1,1%, 14 trabajadores de 1.237.

Normalidad en las oficinas

El escaso seguimiento de la movilización se percibía al acceder a cualquier edificio público. La normalidad reinaba. Lo reconocían los funcionarios que sí ocupaban sus puestos. Aseguraban que el de ayer era un día normal de trabajo, incluso más tranquilo de lo habitual ya que el temor a los posibles 'atascos' derivados de la huelga redujo notablemente la afluencia de usuarios. «Hasta en un 50%», estimaba José Luis, trabajador de la delegación provincial de la Agencia Tributaria en Burgos, que había acudido a trabajar en conciencia y enumeraba, no obstante, una retahíla de medidas que el Gobierno debía haber tomado antes de bajar el sueldo a los funcionarios. «Muchos, entre los que me encuentro, somos mileuristas», recordaba.

Los usuarios de estas dependencias constataban la calma. Jairo acudía temeroso a formalizar su declaración. Aunque tenía cita,  sospechaba que la huelga podía dilatar su visita. No fue así. «No he tardado casi nada», reconocía satisfecho.

La escena se repetía a escasos metros de este enclave, en la delegación territorial de la Junta de Castilla y León. Allí David aguardaba su turno con total tranquilidad. «No parece que haya huelga», señalaba mirando a su alrededor. Mientas, los trabajadores de la oficina de Vivienda departían relajados. La falta de ciudadanos a los que solventar dudas o trámites lo permitía. Ninguno había faltado a pesar del empeño del piquete informativo que a las 8 de la mañana 'animó' con insultos la entrada de los funcionarios.

En el Ayuntamiento se dibujaba la misma estampa, la de una jornada cualquiera. Fernando, empleado de la administración local, aseguraba que ellos ni siquiera habían notado menor 'tráfico' de usuarios -algunos hacían cola en la ventanilla ubicada frente a la suya y, por cierto, manifestaban su apoyo a la protesta «porque nadie debe permitir que recorten su salario»- y rechazaba el paro por suponer «más perjuicio que beneficio». «Mucha gente no está dispuesta a perder un día de sueldo además del recorte. Existen otras maneras de presionar», señalaba y lamentaba «el poco interés de los sindicatos por defender a los trabajadores». No era el único.

Actos de protesta

Las movilizaciones de los trabajadores públicos comenzaron por la mañana con una concentración de medio millar de personas frente a la Subdelegación del Gobierno de Burgos. Sin una gran pancarta, ni gritos, solo con su presencia y algún que otro silbido, los empleados de las distintas administraciones se unieron contra el 'decretazo'. Durante unos 20 minutos, los manifestantes invadieron la calzada de la calle Vitoria para después desplazarse hacia el paseo del Espolón y la plaza Mayor. Después prosiguieron la marcha por la calle Santander, calle San Juan y Laín Calvo para volver de nuevo a la Plaza Mayor. Desde CCOO, Ángel Citores señaló que la marcha de la mañana fue espontánea, sin incidentes y con la colaboración de las fuerzas de seguridad para controlar el tráfico.

Durante esta marcha, Eduardo, trabajador laboral de la administración local, aseguró que la huelga era necesaria porque históricamente en España no se había tomado una medida como la de reducir los salarios a los funcionarios públicos.

Por su parte, Rosa Eva, del servicio de Cultura de la Junta, indicaba que la reivindicación es importante porque el decreto del Gobierno está recortando derechos de los trabajadores que ha costado mucho tiempo ganar.

Celedonio García, trabajador del sector sanitario, se mostraba convencido de que habrá huelga general si se siguen recortando los derechos de los trabajadores. «Los empleados públicos no hemos generado esta crisis», afirmó.

Los mismos pensamientos rondaban en las cabezas de los cientos de manifestantes que, a las 20.00 horas, se daban cita en la plaza del Cid. Esta vez tras una gran pancarta, alrededor de 1.500 personas participaron en la convocatoria.

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El lema principal decía «Contra el plan de ajuste. En defensa de los Servicios Públicos. No a los recortes». Durante el recorrido no faltaron alusiones a la huelga general.