>II CARRERA DE PATOS DE GOMA / Los burgaleses apoyaron la iniciativa
Marea amarilla por solidaridad
La cita organizada por Aquí Sí Burgos repitió éxito. Lanzaron 2.000 patos al río
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L. B. / Burgos
El tiempo respetó. Hasta el sol quiso sumarse al evento y de paso invitar a los burgaleses a contemplar el espectáculo. Porque ver a miles de patos de goma surcando el Arlanzón -un tanto revuelto, la verdad, a cuenta de las lluvias recientes- es, definitivamente, un espectáculo. Lo hizo posible, por segundo año consecutivo, la agrupación local Aquí Sí Burgos, empeñada en teñir el río de color amarillo solidario. Y menos mal que el tiempo respetó, porque a punto estuvieron los organizadores de suspender la cita en vista del mal tiempo de los últimos días.
Así, la alegría en la organización era doble. No sólo mantenían la carrera, sino que ésta iba a contar con el apoyo masivo de los burgaleses. Algo barruntaban. De hecho, habían duplicado el número de patos a apadrinar. Hasta 2.000 competirían por la causa. En realidad, por dos buenas causas, los dos proyectos que recibirán la recaudación íntegra de la actividad, en torno a 6.000 euros, reunidos a golpe de 3 por 'dorsal' y uno más para hacerse con un ejemplar al final de la carrera.
«La verdad es que estamos muy contentos con la participación. La gente de Burgos es muy solidaria y se preocupan por el destino de su aportación», reconocía la integrante de la agrupación Susana Saiz enfundada en la camiseta verde que la acreditaba como parte del centenar de voluntarios encargados de la organización. Los que durante las horas previas a la carrera se encargaron de captar nuevos 'padrinos' a lo largo del recorrido y de informar, a todo volumen megáfono mediante, del especial evento (patrocinado por el Grupo Julián Auto) que a punto estaba de comenzar.
Más de 130 premios
En la propia línea de meta -ubicada en la pasarela del Gran Teatro- se agolpaba el público. Hasta las gradas ubicadas bajo el MEH sirvieron como tal. La otra mitad, y los que no estaban desperdigados por el camino, aguardaban en el puente Besson con la mirada puesta en la portería en la que debía entrar el vencedor.
Lo hizo, en primer lugar, el pato número 1.986 y consiguió para su padrino el premio 'gordo', un cuadro titulado Cabo de Buena Esperanza, cedido por la artista Carmen Palacín. «Expresa la integración y la hermandad entre personas de pueblos lejanos», indicó Saiz.
Pero había más, hasta 132 galardones de diverso 'pelaje' -desde una cena para dos hasta bonos para depilación láser- donados por otros tantos patrocinadores, la mayoría comercios de la zona centro y sur de la ciudad. Los dorsales agraciados eran anunciados con emoción al término de la prueba y lucirán durante los próximos días en el Centro Comercial Camino de la Plata por si alguno de los premiados no pudo conocer ayer la buena nueva.