Critican el recorte de ayudas para atención directa a la discapacidad
El colectivo, que supone más de un 10% de la población regional y celebró ayer su Día Internacional, denuncia que padece «en mayor medida los efectos de la crisis»
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L. B. / Burgos
Un día para festejar. Un día para recordar un pasado nada lejano en el que poco había que celebrar y mucho por lo que luchar. Un día para recordar al resto que existen. Un día para hacer oír su voz. Un día para reivindicar. Y por qué no, un día para denunciar. Todo eso y mucho más es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad que desde el año 1992 ocupa cada 3 de diciembre.
En la capital burgalesa, el principal escenario de la jornada -hubo otros- fue un Salón Rojo del Teatro Principal abarrotado para la ocasión que albergó la lectura del manifiesto elaborado por el Comité Autonómico de Entidades de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) -integrado por nueve federaciones- con motivo de la efeméride. El texto, además de subrayar los «importantes avances registrados en los últimos años fruto de la colaboración entre las administraciones y el movimiento asociativo», señalaba los principales retos de futuro.
En este sentido, José Luis Arlanzón, representante del Cermi de Castilla y León, lamentó que las personas con discapacidad están sufriendo especialmente los recortes de las distintas administraciones a las ayudas para atención directa y servicios destinados a este colectivo. El documento, al que puso voz el escritor burgalés Tino Barriuso, ahondaba en esta denuncia y recogía reivindicaciones específicas dirigidas al Gobierno regional.
En concreto, expresaba la preocupación de las agrupaciones dedicadas a la discapacidad por «la ausencia de un modelo de servicio de promoción de la autonomía personal con entidad propia a incluir en la cartera de servicios del Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia de la Junta de Castilla y León». Además, el Cermi reconoció su inquietud «por el rumbo que en la Comunidad está tomando la implantación de las prestaciones por dependencia en perjuicio del necesario desarrollo de los servicios sociales». Al respecto, reclamaron la entrada en vigor de la futura legislación en esta materia así como «el impulso de los trabajos del anteproyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad y su aplicación en los distintos ámbitos».
Una educación inclusiva y específica en función de las necesidades de cada alumno con discapacidad y un acceso en condiciones de igualdad a las prestaciones sanitarias así como protocolos específicos para problemas de salud derivados de la discapacidad fueron otras de las reclamaciones incluidas en un detallado manifiesto que tampoco esquivó problemas como el paro y la crisis, «que afecta en mayor medida a este colectivo».
En el capítulo de logros, que lo hubo, Arlanzón destacó la visibilidad alcanzada por la discapacidad. «Hace décadas era maldita, se escondía, y ahora que ha dejado de ser una cuestión de beneficencia las personas que la padecen no dudan en defender sus derechos», indicó.
El acto, que contó con la presencia de alumnos del centro educativo Antonio Machado, se completó con la lectura dramatizada del relato El cazo de Lorenzo, de Isabelle Carrier.
Por la tarde, la actuación de la compañía de teatro Integrama, formada por personas con síndrome de Down, y la entrega de premios de la agrupación local Fedisfibur pusieron el broche a la jornada.