La franquicias Spar se quejan de la falta de información sobre su futuro

Ningún responsable de Pascual Hermanos les informa sobre cómo se resolverá su abastecimiento tras el cierre de la Central en Burgos

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Burgos

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UAN FRANCISCO CORCUERA / Burgos

El cierre de la Central de Distribución y de las Oficinas Centrales de Pascual Hermanos SL genera otros afectados además del centenar de empleados inmersos en un Expediente de Extinción de Contratos: son las 105 tiendas y autoservicios franquiciados que se reparten por la provincia de Burgos más de medio centenar y el resto por otras provincias de Castilla y León, además de en otras comunidades autónomas.

Las tiendas franquicia atraviesan por un momento de incertidumbre porque carecen de información sobre su futuro. El contrato que les vincula a la enseña burgalesa de distribución de productos de alimentación y para el hogar obliga a efectuar el 100% de las compras a Pascual Hermanos SL. Pero, en algunos casos, y por el progresivo abandono del abastecimiento a los supermercados Spar en la provincia de Burgos vendidos al Grupo El Árbol, hay productos de primera necesidad que no se sirven a las tiendas franquicia, tal y como reconocía a este periódico el propietario de una de ellas en un pueblo de la provincia.

Los franquiciados se han quedado al margen de todo el proceso que se iniciaba cuando, a finales del pasado mes de septiembre se anunciaba la operación de venta de los diecinueve Spar que Pascual Hermanos SL posee en la provincia de Burgos al Grupo El Árbol. La enseña castellano y leonesa absorbe a los 330 empleados en las tiendas, pero el negocio de la compañía arandina se resiente y la existencia de una Central Logística y de Distribución se hace innecesaria al perder esos centros de venta.

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Pero nada de esto se ha explicado a los dueños de las tiendas franquiciadas a pesar de que cada día que los supervisores de zona visitan esos comercios la pregunta es la misma: ¿Qué ocurrirá con nosotros». «Lo peor de todo es la incertidumbre», explica uno de los propietarios de una tienda Spar franquiciada en una localidad del sur de la provincia. «Lo pagamos con los supervisores, que no tienen culpa de nada y, además, nos han tratado siempre fenomenal», subraya.Sigue en la edición impresa