Alcer teme que el copago del transporte sanitario ponga en riesgo a enfermos renales
La agrupación local cree que podría dificultar el acceso a los tratamientos
L. B. / Burgos
Más que preocupados, asustados. Así asegura Óscar de Unzaga que están los enfermos renales tras conocer las medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Tanto, que antes de que las consecuencias sean «nefastas» han decidido alzar la voz para alertar a la Administración de los peligros que intuyen.
A falta de que se desarrolle en los próximos meses la parte del Real Decreto vinculada con el transporte sanitario no urgente, que es el que precisan los pacientes en tratamiento con hemodiálisis, De Unzaga subraya que «si se hace mal, el daño será grave».
Remite al mensaje de la Federación Nacional de Alcer, agrupación que preside en Burgos, para destacar que «el copago sin límite del transporte sanitario no urgente pone en peligro la salud de los pacientes ya que muchos de ellos no podrán asumir su desplazamiento a un tratamiento vital o acudirán menos de lo que es necesario».
Además, De Unzaga señala que la implantación de este sistema sin atender a la situación concreta de cada afectado podría fomentar la discriminación. «¿Cómo se va a fijar el coste del servicio? ¿Por distancia? Hay pacientes en la provincia que deben desplazarse 50 kilómetros para recibir tratamiento y tienen los mismos derechos. Es importante avisarlo antes para que los encargados de definir la normativa lo consideren», opina.
Solo en la capital burgalesa 63 personas utilizan transporte sanitario para someterse a hemodiálisis. El resto usa sus propios medios para acudir a estas citas. «Los principales beneficiarios son personas con problemas de movilidad o de edad avanzada. Esperamos que en el futuro texto se exima al menos a estos pacientes del copago anunciado porque si no es así habrá casos que no puedan recibir el tratamiento adecuado y eso da un poco de miedo», insiste De Unzaga.
No es la primera vez que el transporte sanitario es motivo de controversia en la región. «Hace años, cuando aún la crisis ni se esperaba, se nos prometió un servicio de transporte sanitario específico para enfermos renales que precisaran hemodiálisis y enfermos oncológicos. Llevamos mucho tiempo reclamando que se cumpliera y no solo vemos que es una batalla perdida si no que tememos que la situación pueda empeorar con estas nuevas medidas», relata el presidente de Alcer Burgos.
Más allá del transporte sanitario no urgente, el colectivo de enfermos renales pone la lupa en el copago farmacéutico. La organización nacional cree que «esta normativa pondrá en peligro la salud de muchos pacientes crónicos por no poder comprar determinados medicamentos esenciales debido a su alto coste». Señala también que «el adelanto del pago, aunque sea del 10% y la Comunidad Autónoma reintegre la diferencia en función de la renta, afectará al cumplimiento del tratamiento».