CRIMEN EN QUINTANA MARÍA

El jurado deberá decidir si el trastorno del acusado le hace responsable o no

La acusación particular sostiene que Carlos G.H. debe cumplir pena de prisión

Burgos

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M. R. / Burgos

El jurado popular que a lo largo de tres días ha escuchado los argumentos de las partes, las declaraciones de los testigos y peritos deberá decidir si a Carlos G.H. se le puede condenar penalmente por la muerte de Luis Sanmartín o, por el contrario, es inimputable por padecer un trastorno de personalidad delirante que le hacía ver un complot contra él y su familia que no se correspondía con la realidad.

Ese será el principal punto de debate entre los miembros del jurado una vez que reciban hoy el objeto del veredicto, después de que las partes presentaran ayer las conclusiones y los informes. La Fiscalía, que redujo de 18 a 16 años de internamiento en un centro psiquiátrico especializado al aplicar la atenuante de confesión, incidió en su intervención final en que Carlos G.H. cometió un delito de asesinato con alevosía. Primero, intentó atropellarlo con su vehículo, y después cogió la escopeta y le disparó, alcanzándole dos disparos, el segundo de ellos mortal. A continuación, se fue al cuartel de la Guardia Civil de Medina de Pomar para confesar lo que había hecho.

Respecto a su responsabilidad, el fiscal señaló que el acusado es «inimputable» y recordó que los cuatro expertos que han declarado en el juicio -ayer, dos peritos llamados por la defensa- coinciden en que Carlos G.H, sufre un trastorno delirante con ideas de persecución. Es cierto, según recordó el fiscal, que el acusado era consciente de que «estaba haciendo algo malo», pero también que «su conciencia de la realidad estaba tergiversada».

La acusación particular mostró su conformidad con el relato de hechos presentado por el Ministerio Público. Consciente de que lo que se dirimirá a partir de ahora es si el acusado era responsable o no de sus actos, el abogado de la acusación se centró en el hecho de que la conducta de Carlos G.H. «no puede quedar impune».

El acusador particular hizo especial hincapié en el estado psíquico del acusado. Recordó que todos los peritos están de acuerdo en que era plenamente consciente del alcance de sus hechos. Y aunque actuara motivado por una idea paranoica completamente alejada de la realidad no justifica su reacción violenta, ya que, como dijeron los dos peritos que declararon ayer en el juicio, no todos las personas con este tipo de trastorno reaccionan de forma violenta.

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Según el abogado de la acusación, Carlos G.H. llevó siempre una vida normal y aunque tuviera el trastorno no le tenía que llevar irrefrenablemente a matar a una persona. La defensa, que plantea que al acusado se le someta a un tratamiento psiquiátrico ambulatorio, sostuvo que Carlos G.H. «cometió el delito porque estaba enfermo y a un enfermo no se le puede meter en prisión». Respecto a los hechos, el abogado de la defensa señaló que no quedó demostrado que el acusado intentara atropellar a Luis Sanmartín .Respecto a los disparos, la defensa señaló «no apuntó al centro» del cuerpo de la víctima, ya que el primero le impactó de forma tangencial en la cadera y el segundo si fue mortal fue porque la víctima se movió, según el letrado defensor.