AUMENTO DEL IVA / Acopio de combustible

La «desventaja» de las gasolineras de la región «crecerá» con esta medida

Las estaciones de servicio «ni siquiera pueden asumir el incremento del precio»

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Burgos

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L. B. / Burgos

Otra vuelta de tuerca más. Eso supone para las estaciones de servicio la ya efectiva subida del IVA. Su caso es especial. «Especialmente negativo», subraya el presidente de la Asociación de Gasolineras de Burgos (Avecal), Rafael Pizarro. Y es que el aumento del 3% de este impuesto se suma a la aplicación del 'céntimo sanitario' aprobado por el Gobierno regional hace unos meses. «En consecuencia vamos a estar mucho más en desventaja respecto a las comunidades autónomas limítrofes, que ya se llevan parte de la clientela al poder ofrecer precios más asequibles», lamenta. No se resiste a insistir en que la situación en la que se encuentran las estaciones de servicio de Castilla y León «no tiene ningún sentido, es increíble».

Pizarro 'tira' de estadística para avalar su crítica y  los datos cantan porque  la recaudación ha descendido notablemente desde que se aprobara la tasa regional.

El portavoz del sector en la provincia  incide en que «escapa a toda lógica que la Junta mantenga un tributo especial ahora que Bruselas nos mira con lupa y que lo único que ha conseguido en cuatro meses es perder dinero».

Señala además que, en su ámbito, «los establecimientos ni siquiera pueden permitirse asumir el incremento del IVA» porque «la inmensa mayoría carece de margen, cobramos una comisión tan mínima que las cuentas no nos salen».

Sobre la afluencia de clientes registrada ayer, víspera de la aplicación de la subida del IVA, Pizarro aseguró que, en términos generales, se había notado una mayor actividad pero   no quiso precisar cifras. «Es difícil, el 31 de agosto es un mal día para sacar conclusiones porque al  anunciado incremento de los precios se suma el inicio del fin de semana y del retorno de vacaciones».

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Con todo, aclaró, el trasiego estuvo lejos de poder ser considerado una avalancha de clientes ávidos de llenar por menos dinero el depósito de su vehículo. «La gente esta muy harta y cansada», valoró Pizarro.