EL CIERRE DE GAROÑA

Nuclenor calla ante el ultimátum del CSN

Burgos

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M. R. / Burgos

Nuclenor guarda silencio ante el anuncio del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de solicitar a las eléctricas Endesa e Iberdrola, propietarias de la compañía que gestiona Garoña, la documentación relacionada con el cese de actividad de la central nuclear. El plazo para presentar estos documentos expira el próximo 6 de noviembre.

Desde Nuclenor no se quiso entrar ayer a valorar el anuncio realizado por el organismo regulador.

La justificación de este silencio, según explicaba Antonio Cornadó, director de Comunicación de Nuclenor, se fundamenta en que aún no se ha recibido la notificación por parte del CSN. Sin embargo, en la página web oficial del organismo se informa de la decisión de remitir una nueva instrucción técnica complementaria sobre la presentación de los documentos de explotación de la central Santa María de Garoña «asociados a la declaración de cese definitivo de la actividad». El Consejo tiene en cuenta que la compañía que explota la central no ha presentado la solicitud de autorización para continuar con la explotación de la central más allá de julio de 2013.

Desde Nuclenor no se ha querido comentar ningún aspecto relacionado con la continuidad de la planta nuclear y se remiten al comunicado remitido el pasado miércoles cuando terminaba el plazo para presentar la prórroga. En esa notificación, la compañía que gestiona la central burgalesa justificaba su decisión en el hecho de que «hasta el momento, desconoce cómo le afectarían las nuevas condiciones que podrían establecerse para la actividad de generación nuclear en el marco de la reforma energética aún pendiente de aprobación por parte del Gobierno».

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Este escenario de inestabilidad, según Nuclenor, pondría en peligro la viabilidad económica de la planta, «dados los resultados de explotación de los últimos tres años, y las inversiones de alrededor de 120 millones de euros que debería realizar para seguir funcionando, fruto del dictamen del CSN y de los planes de modernización permanente de la planta». La decisión de la empresa propietaria de Garoña le estalló en la cara al PP, que había hecho de la continuidad de la central una de sus banderas electorales en Burgos.Continúa en la edición impresa