PREMIOS CIUDAD DE BURGOS
El valor de la ejemplariedad
El alcalde destaca las trayectorias de los cinco galardonados, «modelo de generaciones posteriores»
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N. E. / L. B. / BurgosCinco galardones, cinco apuestas, cinco éxitos, cinco -en realidad muchos más- reflejos de la actividad local más allá las fronteras, cinco categorías y un valor común, el de «la ejemplariedad». Porque en todos los reconocidos ayer con un premio Ciudad de Burgos se encuentra, sin necesidad de buscar demasiado, este mérito que es precisamente el que los aupaba al escenario de la tercera planta del Fórum Evolución, con vistas al corazón de la urbe.En este marco el alcalde, Javier Lacalle, tomó la palabra para recordar que tales reconocimientos aún recién nacidos -la de este año es su segunda edición- buscan «destacar las trayectorias personales o colectivas más nítidas y brillantes para definir, de forma directa, las virtudes demostradas por nuestros conciudadanos a través del tiempo».Antes de detenerse en las bondades de cada uno de los cinco premiados subrayó que «la trascendencia de sus hechos» hace que las «generaciones posteriores puedan tomarles como modelo a la hora de diseñar y desarrollar sus propias vidas».Lacalle aprovechó la intervención para disertar sobre los valores de la sociedad actual en la que, consideró, «abundan los posicionamientos erráticos» y las «conductas indefinidas o equívocas que por carecer de cualquier orientación ética conducen al ser humano a caminar sin norte». No quedó ahí el discurso, tras el lamento llegó el gozo de comprobar que «entre la bruma de la confusión, sobrevive el hombre vocacionalmente trabajador, impulsivamente creativo, necesariamente social, esencialmente bueno», indicó, en referencia a quienes como los cinco premiados «ya han dejado huella deleble en la historia reciente de los burgaleses».Historia en la que desde ayer tienen un capítulo singular los nombres de la escenógrafa Elisa Sanz, la Asociación Intercultural Atalaya, el equipo de promoción de la candidatura que valió a Burgos obtener el premio Reina Sofía de Acessibilidad, los responsables de la empresa Santaolalla Ambiental y el director de orquesta Rafael Frühbeck de Burgos.