Cómo nos ven
A los extranjeros les sorprende Burgos, su comida, su arte e incluso el clima, pero censuran el ruido y el tráfico
-
M. GASTÓN OROZCO / BurgosAño tras año, los turistas extranjeros recorren las calles burgalesas, admiran el gótico de sus iglesias, degustan nuevos sabores, enmudecen ante nuestros yacimientos, pero sobre todo, descubren una ciudad desconocida.Burgos es una anónima para el visitante de más allá de nuestras fronteras. Los únicos que pueden llegar a conocer su existencia son aquellos peregrinos, que a partir de las rutas del Camino de Santiago ubican a la ciudad como una de las paradas obligatorias.Sin embargo, poco a poco, la ciudad se está convirtiendo en un pequeño tesoro recién descubierto, más allá de Madrid, Barcelona, y las ciudades costeras. La Catedral, Atapuerca, la morcilla y el lechazo, siguen siendo los signos de identidad de la tierra del Cid.