«Utilizar asfalto fundido en la Plaza Mayor es una aberración»
El alcalde rechaza la opción propuesta por los técnicos para sustituir el clínker
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L. B. / C. M. / Burgos
«Mientras sea alcalde no consentiré que se sustituya el clínker por asfalto fundido». Así de tajante se mostró ayer el alcalde, Javier Lacalle, sobre el futuro del pavimento de la Plaza Mayor. Rechazó por tanto la propuesta de los técnicos municipales de Vías Públicas, Conservación, Mantenimiento y Señalización, que apuntan al citado material como la mejor solución para el estado ruinoso en el que se encuentra el enclave. Lacalle tildó la idea de «aberración» aunque reconoció que la situación del pavimiento actual «es un desastre». No obstante, el primer edil culpó de la elección del particular adoquinado que tantos problemas ha causado, al requerir continuas reparaciones, al equipo de Gobierno que gestó el proyecto de reforma de la Plaza Mayor, liderado por el socialista Ángel Olivares. Lacalle aseguró que tiempo después, cuando el PP volvió a tomar las riendas del Consistorio con Juan Carlos Aparicio como alcalde y él mismo al frente de Urbanismo, «se constató que el clínker no funcionaba y se optó por el granito rojo para las zonas del entorno». Sin embargo, esta alternativa empleada en calles aledañas a la Plaza Mayor sería inviable según el informe elaborado. Es de hecho una de las dos soluciones que se descartan de antemano, junto a la del pavimento flexible de adoquinado, por razones técnicas. Por contra, expone otras cuatro opciones, entre las que destaca el uso del asfalto fundido por «prestaciones, facilidad para la instalación al ser autocompactante, no requerir demolición del clínker existente, la variedad de acabados y la experiencia satisfactoria en otros puntos de la ciudad». Así lo relató el edil de Izquierda Unida, Raúl Salinero, que reclamó más información de todas las alternativas para conocer las ventajas y los inconvenientes de cada una. Otras soluciones apenas ampliadas en el informe son el adoquín cerámico -que no sería apto para el tráfico rodado-, la baldosa convencional o el aglomerado como el empleado en el bulevar. A falta de conocer en detalle el coste de estas alternativas, lo que sí se sabe es que existen dos propuestas en torno al asfalto fundido: que sustituya parte del clínker o su totalidad. En el primer caso se ‘dibujaría’ un carril de acceso a los vehículos -cuyo paso para carga y descarga es precisamente la causa de la rotura continua del adoquinado actual- desde la plaza Santo Domingo hasta las calles Sombrerería y Cardenal Segura. «El fallo es que hay camiones y coches que tienen que pasar por otros sitios así que esta opción no iba a arreglar el problema», opinó Salinero. El plazo para la ejecución sería de un mes y costaría 103.000 euros. La segunda solución propone cubrir toda la zona con asfalto fundido. No precisaría eliminar el clínker, que sí debería retirarse para crear el carril citado, por lo que el plazo sería de mes y medio. Eso sí, el presupuesto se elevaría a unos 527.000 euros. En ambos casos el informe contempla que la Brigada de Obras asuma la reforma. Según el documento, la actuación en la Plaza Mayor es, en todo caso, necesaria, punto en el que sí está de acuerdo el alcalde. El estudio técnico alega que el enclave se encuentra en ruina técnica «ya que su estructura no se comporta como debiera», aclaró Salinero, y en ruina económica, debido al elevado coste de las reparaciones (165.000 euros desde 2005). Con todo, el análisis de los profesionales evidencia que los problemas se deben a una mala elección de los materiales. Y es que el pavimento rígido de adoquín cerámico, el llamado clínker, está diseñado en exclusiva para el tráfico peatonal y no para el de vehículos. Existe un modelo flexible, adecuado para ambos, que no puede emplearse por carecer del espacio obligado entre las piezas.