La penúltima en El Patillas

Amando Quintano pasó ayer el relevo tras la barra del conocido local burgalés a Jesús Gadea, que anuncia más música para todos

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Burgos

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N. E. / BurgosEl Patillas, Amando Quintano, dijo ayer ‘hasta luego’ al Patillas. Rodeado de amigos, de seguidores de los de carne y hueso y no de los que se esconden tras las redes sociales, porque El Patillas se lleva en la piel, se respira, se siente. No es un adiós porque esta palabra no entra en el vocabulario de este mítico tabernero es un punto y seguido (aunque hora manda un punto y aparte).Mientras Amando Quintano viajará a Málaga donde disfrutará de unas merecidas y prolongadas vacaciones, otro ‘patillas’, Jesús Gadea Izquierdo, se colocará tras la barra de este bar. Los sucesores, conocidos taberneros en la calle Martínez del Campo, donde regentan La Casa de las Musas, llegan con la idea de dar continuidad a la ‘institución’.Antes de Amando, fue Baldomero, los dos apellidados Quintano y ambos nombrados ‘Buen vecino de Burgos’ por el Ayuntamiento. Ahora cambiará el apellido del negocio, pero el espíritu va a ser el mismo y también el dueño. «Cogemos el timón con mucha ilusión, ganas, pero también con mucha responsabilidad», aseguraba ayer Jesús Gadea, que a las 17.30 de la tarde ya llevaba servidos unos cuantos orujos de hierbas y hasta algún chupito de melocotón a los clientes y amigos de toda la vida.Con Amando y con quien será su sustituto brindaron ayer cientos de personas a lo largo de la tarde, esperando el momento del espectáculo de cada martes. Entre ellos, estuvieron el alcalde, Javier Lacalle, y el concejal de Cultura, Fernando Gómez. Ambos se acercaron a primera hora de la tarde para agradecerle en persona que este negocio haya promovido «la armonía» entre los burgaleses durante tantos años. Así, le entregaron un cuadro donde se leía expresamente ese reconocimiento a su trabajo.Amando, el protagonista de esta historia, vivió con intensidad «este día tan especial». De hecho, antes de la hora prevista del Grupo del Martes intervino Quintano con su laúd, el instrumento que también acompañó a su padre. «Tengo que parar», reconocía ayer este tabernero, «pero os quiero a todas», añadió.El ‘supermartes’ en El Patillas fue muy intenso con público hasta en la calle. Música desde primera hora de la tarde y canciones tradicionales como ‘Cartegenera morena...’ no pararon de sonar entre el bullicio habitual que reina en este local. Jesús Gadea anuncia nuevos martes de espectáculo con flamenco, pero también con folk.Como decía Baldomero a su hijo Amando: «Tienes que seguir con esto», recordaba. «Él me inculcó que este negocio no iba a fallar nunca aunque hubiera crisis». Pasó la peseta, llegó el euro y El Patillas no conoció esta crisis, al menos la de voluntades.Llegó la hora de despedirse de Amando y las periodistas que ayer acudieron al local salieron con sendas sonrisas y un chupa chups en el bolsillo, igual que siempre y por muchos años.

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