Burgos pierde 10 trenes y aún espera el AVE
La supresión del tren Madrid-París se suma a los seis servicios diarios con Valladolid y Zaragoza eliminados en junio
-
C. MORENO / BurgosCada día se deshace el nudo ferroviario que situó a Burgos en un lugar estratégico de las comunicaciones. La coyuntura económica, que ha paralizado o ralentizado las grandes inversiones, así como la adaptación de las líneas a la demanda real y las apuestas políticas por otros enlaces con Europa han relegado el ferrocarril a su paso por Burgos a servicios mínimos.La provincia, mientras asiste a la defunción de los trenes convencionales, aguarda a que el Gobierno central la una al club de la alta velocidad, al que aspira desde hace años pero para el que no tiene fecha.Burgos, punto neurálgico para que el AVE una a España con sus vecinos europeos más cercanos, Francia y Portugal, ha caído víctima de otros trayectos y ha perdido ese trono que ostentaba casi desde los inicios de la llegada del tren, allá por 1860.Mientras el AVE se hace de rogar y cada día se difumina más en el horizonte su aterrizaje, el tren convencional va desapareciendo y sus viajeros disminuyendo.Sólo en los últimos meses la provincia ha perdido 10 trenes. Unos por lo que Renfe ha denominado plan de racionalización, cuyo hachazo se perpetró en junio con la supresión de los servicios de media distancia que enlazaban la capital con Valladolid y Miranda de Ebro con Zaragoza. Y al albur de estas obligaciones de servicio público cayeron otros trenes, como el regional exprés que a primera hora de la mañana unía la capital con su homóloga a orillas del Pisuerga. En el norte la suerte tampoco ha favorecido a una ciudad emblema del transporte por ferrocarril: Miranda de Ebro. Allí los recortes han provocado la pérdida de numerosos enlaces con Valladolid a través de Burgos y con Zaragoza. De las 14 frecuencias semanales que había con la capital pucelana, desde junio sólo permanece un tren diario en cada sentido.