Los recortes empujan a las enfermeras al éxodo europeo

56 se han ido a trabajar fuera del país desde 2012 frente a las 6 que lo hicieron de 2009 a 2011

Burgos

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L. B. / Burgos

Complicado, muy complicado vislumbran las nuevas generaciones de enfermeras su futuro laboral. El paro azota al sector que ha padecido con especial rigor los recortes de las administraciones, aplicados con especial intensidad a los presupuestos sanitarios.

¿La consecuencia? Ajustes de plantillas y reducción al mínimo, incluso supresión, de sustituciones puntuales por baja laboral o por periodos de vacaciones.

Y todo en apenas cuatro años sin tiempo, ni mucho menos, a que la oferta de personal pudiera ajustarse al vertiginoso desplome del empleo.

El peor escenario aparece nada más recibir el título, diplomatura hasta 2012 y grado desde 2014. La presidenta del Colegio de Enfermería de Burgos, Esther Reyes, es tajante. «Las puertas están cerradas para las nuevas enfermeras», sostiene con tristeza y recuerda que hace no tanto se rifaban a las recién tituladas para cubrir los meses de verano. «Llegaban a ir a la Escuela de Enfermería antes de terminar el curso para hacer precontratos y saber con qué personal contaban», relata.

Nada de eso ocurre ya con la inversión del hospital en coberturas estivales en descenso progresivo. En apenas dos años la partida destinada a estos contratos temporales ha pasado de 5 a 3 millones en nombre de la austeridad.

Reyes llega a celebrar que el paso de diplomatura a grado de Enfermería, que implica que los estudios pasan de tres a cuatro años, haya dejado en blanco la promoción de 2013. «Ha ayudado un poco a regular un sector que en todo el país supera los 20.000 profesionales desempleados», subraya.

En este contexto aparece como un fenómeno lógico el éxodo de titulados a otros países que sí demandan sus servicios. Las cifras constatan que en Burgos esta opción se consolida. De hecho y según datos facilitados por la organización colegial, el número de enfermeras que se van a trabajar al extranjero se ha disparado en los últimos dos años.

La comparación con años anteriores lo evidencia. Así, a pesar del descenso reciente por la falta de nueva promoción el año pasado, entre 2012 y abril de 2014 hasta 56 profesionales han hecho las maletas para iniciar su carrera en Europa. Entre 2009 y 2011 fueron 6 las que tomaron esta decisión, casi una décima parte.

«Es tremendo», indica Esther Reyes, que ve complicado una mejora de la situación a corto plazo. Y es que «esta escalada del paro nada tiene que ver con los ciclos profesionales a los que estábamos acostumbradas y que se regulaban casi por sí mismos», explica para achacarla «a causas ajenas frente a las que poco podemos hacer más que recordar que con los recortes se pone en riesgo la calidad de la atención sanitaria».

«No sé qué va a pasar pero dudo que las enfermeras que sí tienen trabajo puedan aguantar mucho más la excesiva carga asistencial que tienen al reducirse los equipos y tener que cubrir las vacantes entre ellas mismas. El desgaste es evidente», añade.

Ahorro cuestionable

Más allá de las razones, Esther Reyes cuestiona la lógica de determinados ajustes. «No se contratan enfermeras para ahorrar pero se invierte mucho dinero en formarlas muy bien para que luego apliquen sus conocimientos en otros países. No tiene ningún sentido, la verdad, y ocurre en esta y en otras titulaciones superiores», critica.

Hasta que amaine el temporal el Colegio de Enfermería, junto con Satse, ‘pelea’ por que el Ministerio de Sanidad y la Consejería del ramo cumplan los compromisos adquiridos con la profesión que pueden contribuir «si los acuerdos se desarrollan como están previstos» a mejorar las condiciones del sector. Mientras, a la organización colegial le queda informar a sus socias de las ofertas que llegan del extranjero, que copan por cierto el tablón de anuncios -tanto el físico como el virtual, basta un vistazo a su web para comprobarlo-, y apoyar su intención con cursos técnicos de idiomas, especialmente inglés, que han retomado en vista del interés por salir de España.

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Al respecto, Reyes señala que antes, cuando varios países europeos tenían que vestir muy bien sus empleos para atraer a enfermeras españolas por ser las mejor formadas y carecer ellos de profesionales los puestos de trabajo incluían cursos intensivos del idioma. «Les interesaba que fueran a toda costa y las que se animaban iban en algunos casos con un manejo muy básico o general de la lengua en cuestión», señala. Las cosas han cambiado también en este aspecto y ahora son las que optan a los empleos las que deben ‘trabajárselo’ porque la demanda se ha multiplicado.