Campofrío, el ave fénix que resurgirá de sus cenizas
Calculan que, si se cumple lo prometido, en seis meses podrían empezar las obras de la nueva planta
En una ciudad de provincias, lastrada por el desastre de la Guerra Civil, el empresario José Luis Ballvé se jugó el todo por la nada. Invirtió todos sus ahorros en una pequeña empresa cárnica que por aquel entonces se ubicó en el barrio de Gamonal. En el corazón del ahora barrio de Capiscol hizo rentable en la década de los 50 una pequeña factoría que habría de convertirse con el tiempo en una multinacional con presencia en 40 países, tal y como recoge Ical.La empresa dio trabajo a decenas de ciudadanos, muchos protagonistas del éxodo rural de posguerra. Entonces comenzó la diversificación a productos cárnicos elaborados. Ya en los años ochenta empezó a forjarse el proyecto industrial que en los 90 se culminó con la apertura de una fábrica en Moscú.En ese contexto se levantó la planta más moderna del grupo. Desde la misma se realizaba el envasado y empaquetado de los productos y la fabricación de embutidos, jamón curado y productos cocidos que se distribuyen en más de 40 países del mundo. La fábrica fue inaugurada en 1996 por el Rey Don Juan Carlos tras una inversión cercana a los 60 millones de euros que cambió la cara a la factoría que en la actualidad da trabajo a 891 personas de forma directa y de la que dependen indirectamente otros 500 trabajadores. La planta desapareció en cuestión de horas el 16 de noviembre.Hasta el pasado domingo disponía de una capacidad productiva de 100.000 toneladas y sus líneas de producción estaban completamente robotizadas. En 2006 se realizó una inversión superior a cinco millones de euros que convertían a su factoría de Burgos, ahora arrasada por las llamas, en una de las piezas clave del famoso grupo cárnico.Los trabajadores de Campofrío vuelven cada mañana hasta su fábrica. Lo hacen sin horarios, sin mono de trabajo y con un dato en la cabeza. Según han hablado con expertos y contando toda la tramitación burocrática, si todos cumplen lo prometido, la primera piedra del nuevo Campofrío podía ponerse en seis meses.