PRUEBA EN BURGOS Ford Focus Titanium 1.0 EcoBoost

De ‘casta’… le viene al galgo

La leyenda del Ford Focus continúa en el Titanium 1.0 donde no ha variado su estética exterior, salvo en su parrilla cromada y faros más estilizados. El restyling se ve en el interior y bajo el capó que alberga el motor más premiado de al última década

El nuevo Ford Focus, en las inmediaciones de San Pedro Cardeña, presenta un renovado exterior en la parrilla y focos aportando mayor elegancia.-HÉCTOR FUSTEL

Publicado por
RAÚL MANSO
Burgos

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La ‘casta’, palabra que hemos oído hasta la saciedad de la boca del líder de Podemos en las últimas semanas y que parece que sirve para englobar a todos los herederos de la batuta de la democracia en nuestro país desde sus orígenes.

Pero la casta a la que nos referimos nosotros es meramente automovilística y en este caso, justificada, ya que desde los orígenes del Focus, siempre se le ha atribuido un equilibrio excepcional y siempre se ha dicho que tenía uno de los mejores chasis del mercado de los compactos. Y parece ser que la leyenda continúa, a pesar de los numerosos cambios que ha recibido en este nuevo restyling o ‘lavado de cara’ como decimos por estos lares.

PINCELADAS

El diseño principal y las líneas maestras no han cambiado en exceso, aunque es justo reconocer que en el frontal han echado el resto y con la incorporación de esa preciosa parrilla cromada estilo Aston Martin, que ya vimos en el reciente restyling del Fiesta y que veremos en el nuevo Ford Mondeo allá por febrero; el Focus es un coche que ahora llama más la atención. También destaca por tener unos faros más estilizados y afilados, con luz diurna incorporada y una inclinación del parabrisas más que acusada, que hace parecer que el morro nos queda a kilómetros de nuestro campo de visión. Pero eso solo es una percepción, ya que su tamaño se mantiene en unos contenidos 4,36m de longitud.

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El interior también se ha visto beneficiado de este restyling y se han reordenado algunos mandos, se ha montado una gran pantalla multifunción de 8 pulgadas en el centro y se ha elevado el salpicadero, con lo que ahora todo nos queda muy, pero que muy a mano. El único ‘pero’ que le podríamos poner al cuadro, es el tacto de algunas molduras de aspecto muy básico y que en la gran pantalla táctil existen algunas funciones puestas para ‘rellenar’ como el manejo del climatizador de manera táctil, que es un duplicado de lo que tenemos unos centímetros más abajo. Por lo demás, es espectacular. Sin perder un ápice de ergonomía, el volante multifunción tiene un tacto divino y un tamaño perfecto y los asientos sujetan el cuerpo a la perfección.  Más información en edición impresa