El día que los pequeños inundan la calle con sus regalos y sonrisas
La venida de los Reyes Magos refleja la ilusión de los niños hecha realidad en cada rincón
Una emocionada niña abriendo los regalos, entre ellos una bici adaptada a su edad, que le dejaron os Reyes Magos en sus zapatos la noche del 5 de enero.-SANTI OTERO
Llegó, de nuevo, el ansiado día 6 de enero. Sus majestades de Oriente, tras una noche de duro trabajo, reposan y descansan hasta el año que viene. Hay algún pequeño que ya está empezando a portarse bien tras comprobar que la fórmula da resultado, en la jornada en la que más ilusión se esconde bajo papel de regalo, y más sueños se hacen realidad entre gritos de alegría y bocas abiertas de sorpresa.
Rayando el mediodía la estampa se repite cada pocos pasos. Madres, padres y abuelos cargando y descargando bolsas y paquetes, llenando y vaciando el coche para hacer la próxima parada en un trayecto tan agotador para ellos como intrigante para los pequeños, que encuentro desenvuelven un paquete ya están fantaseando sobre el secreto que les aguarda bajo el siguiente envoltorio. Los roscones también cuelgan de los brazos de papá y mamá de camino a casa de la tía y los primos, para endulzar, más si cabe, un día lleno de color.
En el paseo de Regino Sáinz de la Maza, Sergio y sus añitos agarran la mano de su papá mientras él le enseña que postura debe adoptar para no estrenar sus relucientes patines nuevos con una caída. «Flexionando las rodillas y manteniendo el equilibrio, poco a poco», le indica. El pequeño reconoce que ese regalo era lo que había pedido a los Reyes, que además le han traído una colonia, así que afirma, aunque algo tímido, que se ha portado muy bien.
Hasta que la edad de los niños alcanza los dos dígitos, sus majestades les han procurado una gran cantidad de juguetes para estrenar y divertirse en la calle. David imita el ruido de un motor con su moto de Marc Márquez, Ana prueba cómo funciona su muñeca de un hada voladora, Teresa le dice a su perrito de peluche con voz, Lucy, un enternecedor «Te quiero», Alejandro practica desde su sillita para ser un sensacional trompetista el día de mañana, empezando con una de juguete que parece de verdad. Más información en edición impresa.