El regreso de los aromas de la matanza
La Cofradía de San Antón repartió ayer en San Cristóbal morcilla, picadillo y morro
Una persona que formó parte de la organización cortando morcilla antes del reparto.-SANTI OTERO
La tradición atrajo en la mañana de ayer en mayor medida de lo que asustaba el frío y la posibilidad de nieve, convertida en una ligera lluvia, a veces copo, a veces gota. Los vecinos del barrio de San Cristóbal, valientes y con ganas de degustar los productos típicos de la matanza, se atrevieron a hacer cola para esperar su turno y recoger la morcilla, el picadillo y el morro, acompañados de un vasito de vino.
En medio del ajetreo previo al reparto de las raciones -más de un centenar de personas formaban una fila en torno a la una y media del mediodía-, Gloria Cartón, presidenta de la Cofradía de San Antón y coordinadora de todas las funciones antes de dar el pistoletazo de salida, explicaba como ha se llevado a cabo el proceso de preparación. Cartón aseguraba que habían estado «toda la semana liados», concentrando la mayor actividad entre el jueves y ayer.
Para saciar el hambre de los vecinos del barrio, se ha matado un cerdo de 300 kilos, se han preparado morcillas con 100 kilos de arroz, 160 de cebollas, 180 de manteca y 50 litros de sangre; y se van a servir 160 caretas, acompañado todo ello de cerca de 100 litros de vino y pan elaborado en el tradicional horno de leña.
La presidenta de la Cofradía agradeció la colaboración de los vecinos y amigos de los siete cofrades a la hora de organizar este año la distribución de las raciones «para que la gente disfrute». Una tradición que se lleva celebrando desde 1985 en el barrio.
Cartón confiaba en que los vecinos supieran apreciar el sabor una matanza «tradicional» hecha como «las de toda la vida». Personalmente, recuerdaba que ella lo conoció «de chiquitina», e incluso confesó que el primer año que participó en la organización del evento la dio «repelús la mezcla con la sangre», provocando que estuviera «dos meses sin probar la morcilla». Pero eso fue entonces, porque ahora le sabe «estupendamente». Más información en edición impresa.