Las lisístratas burgalesas
La asociación de mujeres ‘Nos-otras’ de las merindades de Sotocuevas se unieron para limar asperezas entre los del valle y los de la colina
Las mujeres realizan talleres de arte, pintura, recuperación de muebles... y siempre lo hacen juntas.-ECB
Parece parte de la tragicomedia griega de Aristófanes en la que un grupo de mujeres se negaron a ‘cumplir’ con sus maridos a fin de evitar la guerra. Las socias de la agrupación Nos-otras, no han tenido que llegar tan lejos. Viendo los roces que había entre los habitantes de las zonas del valle con los que vivían en colina decidieron unirse para hacer cosas juntas. «Nos dimos cuenta de que teníamos mucho que perder estando separadas y muchas ventajas estando juntas», explica la vicepresidenta de la asociación, Celina Pereda.
Así, hace tan sólo cuatro años, se unieron las 80 mujeres de la zona y desde entonces no han dejado de hacer actividades. Empezaron analizando cuales eran sus capacidades para poderlas compartir con las demás. «La que sabía pintar daba clases de pintura, la que sabía restaurar muebles, nos enseña a todas». El sistema es simple, económico y muy enriquecedor. «Hemos realizado muchos talleres, pero también charlas porque tenemos socias que son expertas en arte e historia», explica Pereda.
Gracias a estos talleres y a estas ganas de hacer cosas juntas, las socias presentaron un explendido trabajo sobre la identificación de los árboles de la provincia, que consiguió una mención de honor por parte de la Diputación.«También nos hemos reunido para hacer todas juntas un gran cuadro que representa la vieja encina en donde se reunía el concejo de la merindad».
El objetivo de la asociación es, además de fortalecer el vínculo de unión entre los vecinos, estimular la vida cultural de la zona. «Además de los talleres hemos conseguido montar una biblioteca». Otras de las iniciativas que llevan a cabo todos los años es la realización de pequeñas excursiones. Gracias a estos viajes han visitado San Millán de la Cogolla, en búsqueda de los orígenes del castellano, Valladolid, y las presas del Duero. «Este año vamos a hacer la ruta del románico con la guía de una de nuestras socias que es experta en el tema», añade Pereda.
A las excursiones participan las socias y los familiares potenciando la unión de los vecinos. «También nos gusta juntarnos para celebrar los cumpleaños. Una de nosotras es una artista pastelera y prepara unas tartas fantásticas».
La sede la tienen en Cornejo, pero también han adecentado un local en La Parte en donde ya han realizado varios talleres. «Los hombres se han ocupado de arreglar el local y gracias a eso hemos podido hacer, las navidades pasadas, un curso sobre adornos navideños», explica Pereda.
Las asociadas tienen una cuota de 10 euros al año. «Pero como los cursos los damos nosotras, casi no tenemos gastos».
Este colectivo no tiene intención de pararse en la realización de actividades culturales. En estos momentos están estudiando la posibilidad de poner en marcha proyectos que animen a la gente joven a ir a vivir a la zona. «Vivimos en una área que es muy hermosa pero nos estamos despoblando».
El amor al territorio también se tradujo en una movilización anti fraking, pero al igual que en el resto de la provincia, los habitantes de las merindades de Sotoscuevas también están disminuyendo. « El tema nos preocupa mucho por lo que queremos ver qué es lo que podemos hacer y qué es lo que se está haciendo en otras partes», concluye Pereda.