El 70% de las incidencias escolares corresponden a desafíos al profesor

El dato corresponde al Informe Provincial Anual sobre la Situación de la Convivencia Escolar del curso 2013-2014 / Los alumnos implicados en incidentes suponen el 2% del total provincial

Varios alumnos realizan un ejercicio en clase-ISRAEL L. MURILLO

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V. MARTÍN
Burgos

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Participación, coordinación e implicación son algunas de las palabras clave a la hora de afrontar con éxito la prevención, o en su caso la resolución, de conflictos en el ámbito escolar. Así lo recoge el Informe Provincial Anual sobre la Situación de la Convivencia Escolar 2013-2014, un documento que desarrolla la Dirección provincial de Educación gracias a los datos recogidos por los centros escolares de la provincia.

Aunque la comunidad educativa señala resultados notables tanto en la evolución de los conflictos como en la situación global, un 73% de los centros reflejaron que tienen incidencias. «Siempre hablamos de incidencias graves y que afectan significativamente a la convivencia», explica José Rodrigo Baranda, inspector de Educación. El alumnado implicado en este tipo incidentes supone el 2% del total, es decir, 1.116 alumnos. «Ha supuesto un claro descenso con respecto al curso anterior», asegura el inspector.

Los alumnos con una mayor conflictividad se escolarizan en Educación Secundaria Obligatoria, aunque su incidencia también es elevada en PCPI. «Está claro que el periodo de la adolescencia es el más conflictivo por ser una edad difícil».

Tipos de incidencias

En cuanto a la tipología de las incidencias, el informe señala el desafío a la autoridad del profesor como el principal problema de convivencia escolar. «Es la que más nos preocupa de todas con un 70% de los casos», explica Baranda quien asegura que «se da en casi todos los centros de la comunidad y con mayor índice en ESO, en un 66%»

Aunque la mayoría de los casos se da en alumnos del primer ciclo de ESO, «la mayoría de las veces son alumnos con mayor edad, que en su momento repitieron en primaria y repiten de nuevo en los primeros cursos de ESO, muchos tienen ya 14 ó 15 años».

Aunque el inspector explica que «la mayoría de esos alumnos no pasa a 3º de ESO porque rechazan por sistema el esfuerzo del estudio» también cree que «no se ha acertado en el sistema educativo, en ocasiones también se falla». A ello suma «una amplia movilidad con estancias en diferentes centros, poca cooperación de las familias o incluso problemáticas como el Trastorno de Déficit de Atención».

En cuanto a los conflictos directos entre alumnado y profesorado, se trata de muy pocos casos, 90, con una tasa de 3,1% del total de las incidencias. El dato positivo es que se han mantenido a la baja con respecto a cursos anteriores.

Por otra parte, las agresión entre alumnos, que «no significan bullying, sino que son peleas puntuales», suponen un 19,8% de las incidencias, un porcentaje que se ha reducido en un 9,2% respecto al curso 2012- 2013.

Bullying

La incidencia más grave es la situación de acoso (bullying), en la que, cada vez más centros «están interviniendo de forma más controlada». En este ámbito, el inspector señala que «es muy complicado saber si realmente se está dando un caso de acoso o simplemente es una pelea» y es que, «debe quedar claro que el bullying es el acoso de uno o varios intimidadores contra una víctima que no responde, no se defiende».

En caso de que un centro crea haber detectado una situación de este tipo, «inmediatamente pone en marcha el protocolo,que consiste en separar a los alumnos, preguntar qué ha ocurrido, saber si ha habido testigos que puedan aportar más datos, se llama a los padres y se pone en conocimiento de los profesores». En este sentido, los centros detectaron 19 casos pero «realmente sólo uno se consideró bullying» .

Sin embargo, Baranda pone la vista en los estudios realizados por expertos del norte de Europa, quienes aseguran que el bullying «se sitúa en torno a 1 caso entre 200 alumnos». Bien es cierto que «aunque hay que entender que es un dato relativo porque se trabaja con otras muestras y otras formas de entender la vida, estamos preocupados por el hecho de que entre 50.000 alumnos de la provincia burgalesa sólo se haya detectado un caso». El problema es, por tanto, lo que en los centros no se logra ver, los casos de bullying que se quedan sin detectar, «especialmente aquellos que se dan fuera del centro». «Son fenómenos muy difusos que en muchas ocasiones sólo conocen los alumnos y muchos de ellos no dicen nada porque no quieren exponerse a un posible matón». Lo positivo es que los centros cada vez se implican más en erradicar el acoso.

Las sanciones

Las sanciones dependerán siempre del tipo de incidencia. Es el director del centro quien decide la sanción previo informe del profesor y previo aviso a los padres. Las sanciones van desde la suspensión de derecho de asistencia a una clase o todas durante un máximo de cuatro días, «un alumno puede ir al centro a hacer tareas pero no a una clase» o la supensión de asitencia entre 5 y 30 días lectivos que puede darse en el centro o fuera de él y que se desarrolla «a través de la instrucción de un expediente o el denominado acuerdo abreviado». Esa misma sanción puede llevar a aparejada la expulsión del centro.

Ademá existen «la no particiapación en actividades extraescolares entre 15 y 30 días», así como «un cambio de grupo que puede ser temporal o definitivo» o el «cambio de centro que se dará previo expediente». Otras correcciones serían «la reparación de daños, los acuerdos reeeducativos que se dan por situaciones reiteradas como por ejemplo llegar siempre tarde o la mediación, que se da sólo en incidencias entre alumnos y que evita una sanción mayor».

Así las cosas, para Baranda «la convivencia es algo que hay que enseñar en la escuela» y es que «también hay que enseñar a los alumnos a comportarse, uno no nace sabido».COORDINADOR DE CONVIVENCIA DE CENTROLa figura del coordinador de convivencia se ha consolidado en los centros educativos . El 100% de los públicos y todos los concertados, a excepción de uno, comunicaron su designación.

«Por norma general es un profesor que cuenta con una dedicación para ser mediador, resolver conflictos y formar a alumnos que vayan a ser mediadores ayudantes», explica Baranda quien asegura que «son personas sensibilizadas con el tema y que tiene especial dedicación a la hora de prevenir los conflictos».

De este modo, cuando «los profesores detectan un niño demasiado serio, aislado o preocupado se ponen en contacto con el coordinador de convivencia y él, o habla con el tutor o con el propio alumno para propiciar que el niño hable para desahogarse o tranquilizarle».

Actualmente «estar pendientes de la vida afectiva de los alumnos es una situación que ha mejorado los conflictos en los centros gracias a una tarea de prevención y de ayuda».

En este ámbito aparecen los alumnos ayudantes, «son niños que ayudan a la coordinador de convivencia a detectar casos de este tipo, se convierten en un observador más e incluso ayudan a sus compañeros directamente».

Antes «se echaba en falta una cultura de participación de los alumnos y de responsablidad pero sobre todo, en cuanto a la convivencia».

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De ahí que el inspector considere que «prevenir es mucho más importante que resolver». Así las cosas, el Plan de Convivencia de los centros es fundamental, «les obliga a realizar actividades de prevención y formación tanto con alumnos como con padres». Un aspecto en el que colaboran Policía y Guardia Civil, ya que «ellos abordan la vigilancia fuera de los centros pero también todo lo que tiene que ver con el uso de Internet y el posible acoso a través de este medio».