SEGURIDAD

Con la víctima desde el inicio

La Policía hace un seguimiento de 158 mujeres víctimas de violencia de género

Distintivo sobre ayuda en casos de violencia de género que llevan los coches de Policía Nacional. ECB

Publicado por
M. R.
Burgos

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Los datos de violencia de género siguen mostrando una realidad que no cambia, ni con los avances educativos en igualdad ni con las nuevas generaciones, entre las que siguen estando demasiado presentes conductas y prejuicios más propios de otras épocas. El número de delitos de violencia de género creció el pasado año en Burgos un 4,2%, un dato que indica que cada vez hay más víctimas que denuncian, pero sigue sin ser suficiente.Con este contexto, la Policía Nacional ha seguido trabajando para mejorar el operativo diario de seguimiento y atención a las víctimas de violencia de género en el que están implicados decenas de profesionales de la comisaría de Burgos. Fruto de ello es el cambio en la organización del trabajo que realizan los agentes impulsado por la Dirección General de la Policía y que es efectivo desde el pasado mes de febrero.Hasta hace unos meses, las brigadas de Policía Judicial y de Seguridad Ciudadana compartían el trabajo de atención a las víctimas, a través del Servicio de Atención a la Familia (SAF), que dependía de Policía Judicial, y la Unidad de Prevención, Auxilio y Protección (UPAP), vinculada a Seguridad Ciudadana. Ahora todo se ha reorganizado en torno a un único servicio, la Unidad de Familia y Mujer (UFAM), dependiente de la Brigada de Policía Judicial. Según señalan desde Policía Judicial, la reestructuración persigue evitar disfunciones en el seguimiento de las víctimas.Se intenta «no revictimizar» a la mujer que es víctima del maltrato. Lo que también se busca con este cambio es que la mujer víctima de violencia de género «tenga un único referente» desde que acude a denunciar a comisaría y hasta que se resuelve su situación porque ha dejado de haber riesgo. De hecho, el trabajo de la UFAM empieza, o más bien continúa y no se detiene, cuando se adoptan medidas en el juzgado, como una orden de alejamiento o de protección. Que sea una misma persona la que acompañe a la víctima en todo el proceso -los agentes están disponibles las 24 horas del día- hace que «se sienta más segura, que se desoriente menos» durante el proceso. Un acompañamiento que facilita situaciones en las que la víctima coincide con el agresor, como cuando acude a recoger enseres de la vivienda o en un intercambio de los niños.Junto a esta reorganización también se han llevado a cabo cambios en los protocolos que se establecen para apreciar el peligro con nuevos ítems que puedan establecer mejor la realidad de este riesgo. En la actualidad, la comisaría está trabajando con 158 mujeres. Dentro de las catalogación de los riesgos, ninguna está incluida en el extremo, una está en riesgo alto, ocho en el medio y el resto en riesgo bajo o no apreciado. Todos los tiempos de riesgo son sometidos a una revaluación y en los atestados se establece todo con detalle para que el juzgado tenga todos los elementos de juicio para adoptar una solución.

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