PRUEBA: ALFA ROMEO GIULETTA QUADRIFOGLIO VERDE

La pasión tiene nombre de mujer

Bella, discreta, aventurera, con carácter y pasión, deportista, te hace reir, te da seguridad, es italiana... Es la «machinna perfecta»

Potente, bello y elegante en su exterior, en carretera no deja impasible a nadie. Pero su potencial se guarda en el interior, tanto bajo el capó como en su habitáculo.-HÉCTOR FUSTEL

Publicado por
RAÚL MANSO
Burgos

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Dicen que tener sangre latina es un valor añadido. Que somos algo así como seductores, guapos, musculosos, fuertes, apasionados... (el que lo sea, porque yo solo creo que me he quedado en la sangre y en la pasión por todo lo que hago). Eso es aplicable tanto en hombres como en mujeres. Si esa sangre latina la trasladamos al mundo del automóvil, nos encontramos elementos tales como Ferrari, Maserati o Lamborghini en la actualidad o Pegaso e Hispano Suiza en los orígenes de este loco mundillo. Vale sí; son, y eran, marcas inaccesibles para la mayoría de los mortales como nosotros, pero si nos bajamos de las alturas, nos encontramos a dos representantes ‘latinos’ a los que sí podemos echar el guante: el Seat Leon Cupra R y el protagonista de nuestra prueba de hoy: el Alfa Romeo Giuletta Quadrifoglio Verde.

Ambos vehículos representan la visión que tenemos, tanto españoles como italianos de la deportividad, con carrocerías compactas y una estética brutal. 

TRADICIÓN DEPORTIVA

Al trébol de cuatro hojas, se le considera una rareza en la naturaleza porque generalmente solo cuentan con tres, así que todo aquel que lo encuentre la tradición nos insinúa que tendrá mucha fortuna mientras lo tenga en su poder. Como no podía ser de otra manera; si tienes un Giuletta Quadrifoglio Verde te puedes considerar un tipo afortunado...

Al igual que el trébol de cuatro hojas, al motor que utiliza el Quadrifoglio Verde se le puede considerar también una rareza. Monta un 1.750cc TBI que genera unos nada desdeñables 240cv y un descomunal Par de 340 Nm, con el que es capaz de ponernos los ojos en el cogote acelerando de 0-100 Km/h en 6,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 245 Km/h. Está asociado a una caja de cambios automática de doble embrague de 6 relaciones, con posibilidad de levas detrás del volante. Es una cilindrada poco común, pero con una entrega tan ‘bestia’ que nos provocará una risa nerviosa y una sensación de disfrute superlativa cada vez que pisemos el acelerador contundentemente. 

ADN CON EL DNA

En este modelo también disponemos en la consola central del selector DNA, con el que podremos elegir tres modos de funcionamiento, tanto del motor, como del tacto de la dirección, así como del rendimiento y comportamiento del coche en todo momento.

Dynamic, como os podéis hacer una idea, es el modo más deportivo, con el que la dirección se vuelve más directa, el sonido del motor más bronco y la caja de cambios aprovecha toda la gama de revoluciones hasta la zona roja. Cuando circulamos en modo Natural, el sonido que emana del tubo de escape es más comedido (pero sin perder ese toque deportivo del todo), la dirección sigue siendo directa, pero un poco más ligera y el coche no aprovecha tanto la gama de revoluciones y nos procura unos cambios mucho más suaves.

Por último, existe el modo All Weather, que nos sirve para que los controles electrónicos se adecuen a condiciones climatológicas adversas o a situaciones de baja adherencia.

COMPORTAMIENTO ADICTIVO

Tanto en curvas abiertas a gran velocidad, como en curvas cerradas, como en cambios bruscos de dirección; fuimos incapaces de hacer que el Giuletta nos mostrase su cara peligrosa. Todo era puro agarre y una perfecta combinación de sistemas imperceptibles, pero que nos aseguraban una extremada confianza en todo momento y sin dejar de pisar el pedal del acelerador, con un motor muy lleno en todo momento. También podemos aventurarnos al sano ejercicio de apurar en las frenadas. Dicen que muchas carreras se ganan o se pierden, según la valentía del piloto a la hora de frenar más tarde. Pues con el Alfa podríamos ganar alguna que otra carrera de esa manera, ya que el Quadrifoglio Verde contaba con unos extremadamente efectivos frenos Brembo con una gran mordida y con una perfecta dosificación.

INTERIOR SUGERENTE

Si abrimos las puertas para incorporarnos al interior, nos reciben unos impresionantes butacones delanteros de corte deportivo, tapizados en combinación de cuero y tejido Alcántara, con el logo de la marca. El cuadro de mandos es lo que menos me impresionó ya que es similar al resto de la gama (volante incluido) y no llama la atención de no ser por pequeños detalles.

Otra cosa es la dotación de serie, ya que esta versión deportiva tiene absolutamente todo lo que cualquiera puede desear. Además de todas las «delicatessen» electrónicas que nos proporcionan unas sensaciones indescriptibles al volante, el Quadrifoglio Verde cuenta con climatizador bi-zona, ordenador de a bordo, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, lunas tintadas, escape deportivo, llantas de 18 pulgadas, sistema Hi_Fi del especialista Bose, control de velocidad de crucero, sensores de luces y lluvia, espejo interior electrocrómico, techo solar panorámico practicable eléctricamente, navegador o faros bi-xenón entre otras cosas.

ACCION Y REACCIÓN

Por otra parte, el sonido que emana de sus escapes y que se cuela en el interior gracias a su sistema de sonido amplificado, nos invita una y otra vez a pisar el acelerador y llevarlo alto de vueltas como si no hubiera un mañana. Es simplemente adictivo, al igual que lo son sus reacciones y su aplomo en carretera.

En definitiva, el Alfa Romeo Giuletta QV es un vehículo que hará que afloren sensaciones que teníamos olvidadas o que simplemente, ni siquiera conocíamos, hará que seamos un poquito más felices en nuestro día a día y nos dibujará con pintura indeleble, una enorme sonrisa tonta que no podremos borrar tan fácilmente.

PURA PASIÓN ITALIANA

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Creo que me acabo de enamorar. Es seductora, es bella, tiene carácter, es discreta, hace que afloren todos tus sentimientos, hace que tengas una sonrisa permanente, te da mucha seguridad, es aventurera, es deportista (le gusta mucho correr...), me proporciona un placer que nunca antes había conocido y es italiana... Se llama Giuletta QV y es la «machinna» perfecta.