Los Bomberos salen más de dos veces al día por quema de pelusas
Desde el 6 de mayo se han atendido en torno a 60 avisos motivados por estos incendios
Dos miembros de los Bomberos extinguiendo un incendio de pelusas en la capital burgalesa.-RAÚL G. OCHOA
En menos de un mes más de 60 salidas para apagar incendios ocasionados por la quema de pelusas. Ese es el balance de la actuación de los Bomberos en este sentido. El jefe del cuerpo en Burgos, Julio Estébanez, observa que «evidentemente son provocados», y advierte de que «la gente no es consciente del riesgo que puede suponer en algunos casos». Se dan situaciones en las que algún ‘gracioso’ prende «un reguero de pelusa en una zona asfaltada y no pasa nada. Pero como ahora está todo tan seco y toda la cama de hierba segada, arde más fácilmente. Y si coincide que han hecho limpieza y está cortada y sin recoger, puede pillar una zona en la que haya vehículos aparcados y generar algún incendio más importante», asegura el jefe de Bomberos.
En este sentido, el Código Penal recoge que «los que provocaren un incendio que comporte un peligro para la vida o integridad física de las personas, serán castigados con la pena de prisión de diez a veinte años».
Además de las posibles sanciones, provocar este tipo de fuegos conlleva otras consecuencias. «Podría coincidir que mientras hubiera dos salidas -por esta razón-, surgiera otra emergencia, como un accidente de tráfico o un fuego en otra vivienda; con lo que se retrasaría la respuesta», explica Estébanez, «aunque se suelen priorizar, y las de pelusa son salidas de poca envergadura».
A esto se le añade el riesgo que supone «para las personas que puedan estar circulando siempre está ahí». «Primero, se puede demorar la respuesta frente a otra emergencia, y segundo, durante este trayecto, tanto de ida como de vuelta pero sobre todo en el de ida, se asume un riesgo para los intervinientes, así como para los peatones o vehículos que circulan en las vías de tránsito en este recorrido», concluye Estébanez.
El camino para la concienciación de la sociedad en general, y de los causantes de estos incendios en concreto, pasa por hacer ver los peligros a los que se expone ya no al propio ejecutor, sino al resto de personas. «Se están generando situaciones que pueden poner en riesgo a otras personas, se pueden estar derivando efectivos a una emergencia que se podría haber evitado y emplearse en algo real o que pueda traducirse en mayores daños para las personas y sus bienes, y que no se pueden quemar las cosas. Si la Policía localiza al autor, tiene su repercusión a nivel legal», sintetiza el jefe local del cuerpo de Bomberos.
La sanción que se puede imponer varía en función de las consecuencias del siniestro, y en la gran mayoría de los casos, al no tener mayor transcendencia los ejecutores se libran impunemente. «Muchas veces el causante no le da importancia, pero si por lo que sea eso deriva en algo mayor y se le localiza, todos los daños que pueda generar pueden tener su repercusión. La quema voluntaria o intencionada de masas forestales tiene hasta penas de cárcel», sentencia Estébanez. Concretamente, de entre uno y cinco años, más una multa de 12 a 18 meses.
Incendio en el parral
Sobre las 11 horas de ayer se registró un incendio, de nuevo debido a las pelusas, en El Parral. Estébanez indica que si las llamas fueron algo mayores que en otras ocasiones se debe a que «habían segado la hierba y estaba en el suelo sin recoger», a lo que se añade que «las llamas por la noche llaman más la atención. Pero no dejó de ser incendio de maleza y pelusa, nada extraordinario». Se tuvo constancia de que cuatro cortezas de árbol, en la base, resultaron afectadas.