SOCIEDAD
Del alfar al Espolón
23 ceramistas de España y Portugal venden sus productos hasta el lunes
El público encontrará desde la cerámica más tradicional y práctica a la más creativa y decorativa.-SANTI OTERO
Hace veintitantos años que Miguel Vicente empezó a mancharse las manos de tierra, a calcular la temperatura a la que cuece el barro de Zamora y a discernir las propiedades del refractario. Lo aprendió todo de su mujer, Maricarmen, que es quien lleva el barro en vena. El consorte tiene a gala estar en uno de los pocos talleres que continúan trabajando con material autóctono, de Moveros de Aliste, y cociendo las piezas en horno de leña «que las hace diferentes a las del resto de la península». También el alfar acunó a Pablo Castrillo. Su abuelo tenía taller en Covarrubias y, tras saltarse una generación, él reanudó la tradición hace veinticinco años.Miguel y Pablo saludaban ayer al concejal de Cultura, Fernando Gómez, y al presidente de Alfabur, Eugenio Ortiz, durante la inauguración de la 35 Feria de Cerámica.Las expectativas de ambos son las mejores, a pesar de que el sector camina renqueante. «La gente sigue apreciando la artesanía, pero está flojo, estamos sobreviviendo», observa el rachel sin que la apreciación de su colega zamorano diste mucho: «Estamos viviendo tiempos difíciles y alguna feria sí se hace cuesta arriba», comenta Vicente, que extendía ayer sus cazuelas, botijos y demás fuentes confiado en que la burgalesa fuera bien.Mejor ánimo gastan los portugueses. Tres participan. Armando Rodrigues va por su quinta visita. Después de aclarar que nada tienen que ver entre sí las tres cerámicas lusas presentes, apunta que la feria se «presenta bastante bien, es muy importante» y que al oficio no le va tan mal en el país vecino después del cierre de las grandes fábricas de Coimbra. «Se ha repartido el negocio y los pequeños talleres tenemos trabajo», observa este ceramista con piezas inspiradas en los siglos XVI y XVII pintadas a mano.Obras decorativas, exclusivas, menaje del hogar, accesorios... Como dice Ortiz, hace tiempo que la alfarería es más que un botijo y en El Espolón está la prueba, hasta el lunes, de 10.30 a 22 horas.