Un dulce hasta pronto
Con una chocolatada despedía la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui a los menores acogidos que regresan a casa esta semana
Foto de grupo de los niños con sus familias de acogida, en la despedida celebrada en Fuentes Blancas.-ISRAEL L. MURILLO
Un hasta pronto dulce se vivía ayer en Fuentes Blancas, escenario de la chocolatada de despedida a los 35 menores saharauis que han pasado sus vacaciones en Burgos. La pena del adiós se compensaba con juegos y bizcochos. Toca desde hoy preparar las maletas para regresar a casa en dos vuelos que partirán el viernes y el sábado desde Valladolid y Madrid, respectivamente.
El balance de esta campaña es «estupendo», afirmaba Antonio Ibáñez, antes de la fiesta de cierre el presidente de la entidad promotora de esta acogida, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. Indicaba que más allá de las iniciales dificultades de adaptación por las que siempre pasan las familias y los niños que se embarcan por primera vez en esta aventura, no se han registrado problemas.
La agenda ha seguido el ritmo ya tradicional de cada verano: visitas institucionales a Ayuntamiento y Diputación para agradecer la ayuda que envían a los campamentos, jornada de convivencia que en esta edición se celebró en Pradoluengo y revisiones médicas.
En este sentido, cabe destacar que los especialistas que colaboran en esta labor decidían operar el próximo verano a uno de los niños. «Será una intervención sencilla de oído que no ha podido realizarse este año porque no le hubiera dado tiempo a pasar las tres semanas de seguimiento posteriores. Así, con un tratamiento temporal pasará los próximos meses sin problemas y el verano que viene se le operará nada más llegar», relataba Ibáñez, satisfecho con la solución.
A las actividades incluidas en la programación habitual de Vacaciones en Paz, que así se denomina la campaña de acogida, se sumaba este verano la celebración de un torneo de baloncesto con la colaboración del Club Babieca. Los niños saharauis tuvieron que aprender primero los ‘secretos’ de este deporte de la mano de las chicas de la formación local. «Ha sido muy interesante para todos y muy divertido», valoró Ibáñez.
Y así, con un cargamento de nuevas experiencias y el regusto dulce del chocolate los visitantes volverán a casa con la ilusión de repetir vacaciones en paz.