El 55% de los adolescentes achacan el maltrato al alcohol
Un estudio de la asociación de asistencia a víctimas detecta mayor sensibilización hacia la violencia de género, aunque un 8% aún dice que debe tratarse en la intimidad
Los jóvenes detectan en mayor medida los comportamientos de maltrato, pero no en sus parejas.-RAÚL OCHOA
La percepción sobre la violencia de género está cambiando entre los jóvenes y cada vez son más los que son capaces de identificar comportamientos que puedan ser considerados como un «control exagerado o violencia». Así al menos se desprende del estudio elaborado por la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica (Adava), aunque advierte que este cambio de actitud se constata después de participar en el programa que ofertan cada año a los centros escolares de Burgos y provincia.
Con ello, se desprende que la «educación y el conocimiento» desde jóvenes es la clave para luchar contra esta lacra social. Porque la lucha contra la violencia de género debe iniciarse a edad temprana impulsando la igualdad a través de la prevención y la sensibilización. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.
Los resultados del informe arrojan que todavía el 55% de los alumnos adolescentes creen que el maltratador lo hace porque está bajo la influencia del alcohol o el consumo de drogas y un 13% considera que no se maltrata porque sí, sino que ha habido una provocación previa por parte del otro miembro de la pareja.
Además, el 71% afirma que no se dan más casos de violencia de género sino que ahora salen a la luz a través de los medios de comunicación y el 8% de los adolescentes participantes en el estudio asume que la violencia de género es un asunto doméstico que debe quedarse dentro de la intimidad de la pareja.
Mitos del amor
Por otra parte, desde Adava alertan sobre la persistencia en los jóvenes de mitos en torno a la pareja, muy arraigados en la educación y en la sociedad. «Existe una idea tanto en adolescentes como en adultos de que para que haya amor tiene que haber celos, eso sí, no en una cantidad desorbitada», explican.
Así, para el 22% de los adolescentes encuestados, los celos son síntoma del amor que le profesa su pareja, porcentaje ligeramente superior en el caso de las chicas que creen que si su pareja siente celos es porque está enamorado.
Destacan también que el 48% considera que las mujeres aguantan el maltrato «por amor». Y es que la creencia «de que el amor lo puede todo» está muy generalizado, un mito que debe erradicarse «porque no es así, el amor no sana un hueso roto ni es capaz de resucitar a nadie».
En el trabajo realizado por la asociación con los adolescentes de 4º de Secundaria y Bachillerato en ocho colegios e institutos de Burgos y dos centros escolares de la provincia, se refleja que tanto los varones como las féminas son capaces de identificar conductas de control y violencia en otras parejas pero no son conscientes si se trata de ellos. Y aún les cuesta más identificar el maltrato psicológico.
Así por ejemplo, el 31% de las chicas y el 49% de los chicos no consideran control «el que tu pareja te diga cómo debes vestir o maquillarte». También pasan por alto el control que la pareja puede hacer con el móvil, las redes sociales o el Whatsap y en ocasiones vinculan ese control a los celos que en su concepción no son malos.
Y un dato alarmante aunque no por el porcentaje: el 10% del alumnado encuestado aún cree que obligar a mantener relaciones a su pareja «no es una conducta violenta». «Nos hemos encontrado con respuestas tales como si es tu marido no le vas a decir que no...». Y lo peor es que el porcentaje de los alumnos que lo consideran una conducta muy grave es sólo del 54% «cuando estamos hablando de un delito».
A tenor de estos datos, si bien desde la asociación vislumbran un cambio en los alumnos participantes, aún queda mucho que hacer. «Tan sólo el 51% dejaría a su pareja si fuera maltratador».
Talleres
La Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica llevan más de una década trabajando con adolescentes en los centros escolares con el objetivo de educar en valores, sensibilizar sobre la violencia de género, eliminar esos falsos mitos en torno a lo que han aprendido en la sociedad sobre el amor y capacitarlos para que detecten situaciones de maltrato. Pero hay que partir de una premisa: la educación temprana. Y ésta se inicia en el hogar. Si los niños crecen viendo situaciones de violencia en su casa, gritos o faltas de respeto y de igualdad entre el hombre y la mujer, reproducirán estas actitudes cuando lleguen a adolescentes e inicien una relación de pareja. De igual modo inciden en su carácter en formación los mensajes estereotipados que les llegan de los programas televisivos o desde las redes sociales.
La memoria que la asociación ha presentado esta semana corresponde a los talleres que se realizaron en el curso 2014/2015 en el que participaron 705 alumnos (341 chicos y 364 chicas) de entre 14 y 19 años, en 65 talleres realizados en 12 centros educativos. A lo largo de estas jornadas, los jóvenes aprendieron a identificar comportamientos violentos y realizaron una encuesta que arroja los datos analizados en los que se refleja que a pesar de los avances, aún hay un largo camino por recorrer.
Por todo ello, la prevención de la violencia de género es una labor de toda la sociedad: padres, educadores, medios de comunicación, políticos, asociaciones y todos los sectores que puedan aportar su granito de arena para erradicar esta lacra social.