SOCIEDAD

Una cadena de solidaridad que lucha porque nada se pierda

Durante 2015, el Banco de Alimentos ha recogido cerca de 2,5 millones de alimentos / Más de 9.000 personas se han beneficiado de su labor

Dos voluntarios trabajan en la sede del Banco de Alimentos.-ISRAEL L. MURILLO

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V. M.
Burgos

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En apenas unos días, con la entrada del nuevo año, el Banco de Alimentos de Burgos comenzará 365 días de celebración, y es que en 2016, la asociación sin ánimo de lucros cumplirá 20 años trabajando por conseguir una sociedad más justa a través de la gestión de los alimentos y poniendo en marcha una cadena de solidaridad alimentaria mediante un puente que quiere unir los excedentes de alimentos de las industrias productoras y las necesidades más cercanas de las personas sin recursos.

Sin lugar a dudas, el Banco de Alimentos es una de esas asociaciones que, como se suele decir, ‘ojalá no tuvieran que existir’, pero la realidad actual es que es necesario y el trabajo que realizan permite a mucha familias afrontar el día a día con, al menos, las necesidades alimentarias básicas cubiertas. Durante el año 2015, alrededor de 9.000 personas de Burgos capital y provincia se han visto beneficiadas de la labor del Banco del Alimentos- que en estos meses ha recogido 2,5 millones de kilos de alimentos- ya sea en momentos puntuales como en periodos mucho más largos.

Una ayuda que se hace realidad gracias a personas como Ana Ruiz. Ella es uno de los motores del Banco de Alimentos de Burgos, prácticamente todo ‘pasa por sus manos’. «Ella es quien se encarga de casi todo’, dice Javier, uno de los voluntarios más veteranos con los que cuenta la asociación, quien llegó al banco porque «una vez prejubilado, me di cuenta de que no quería pasar todo el día en casa o haciendo deporte- mi otra pasión- me he involucrado poco a poco y aquí sigo».

Con una sonrisa y sin dejar de atender llamadas y de rellenar albaranes, Ana explica que los «bancos de alimentos surgen en EEUU, gracias a un hombre que se da cuenta de que hay muchos excedentes procedentes de las industrias y que por contra hay muchas personas que necesitan alimentos y crea el primer banco como un puente entre ambos puntos».

La idea es sencilla, entregar lo que sobra a quien le hace falta, y por eso, ese modelo de ayuda corre como la pólvora y «en la década de los 90 se extiende a otros muchos países, entre ellos España», explicas Ana. El Banco de Alimentos de Burgos se convierte en «el primero creado en Castilla y León aunque en el territorio nacional, los primeros surgieron en Cataluña». Actualmente todas las provincias españolas cuentan con un Banco de Alimentos, «con más o menos éxito ya que dependen de gran manera de la industria del cada zona».

En la provincia burgalesa, el Banco se ponía en marcha en el año 1996, «a través de un grupo de personas que oímos hablar de esta iniciativa, nos pusimos en contacto con bancos que ya existían, vimos cómo funcionaban y lo pusimos en marcha en Burgos».

Durante 16 años, la organización se ubicaba en un espacio cedido por Caja Círculo, ahora lo hacen en una nave del Complejo Gala, aunque ahora ocupan una más para organizar todo lo que los burgaleses han entregado al Banco en la Gran Recogida del pasado mes de noviembre. «En esos primeros años, la respuesta de las empresas fue buena, pero era una idea desconocida y algunas se mostraron un poco dudosas, aunque eso cambió con el tiempo y a día de hoy contamos con la colaboración de todas las grandes empresas de la provincia».

Durante todo ese tiempo lo que también ha cambiado es la realidad social pero no el objetivo, que «nada se desperdicie mientras pueda ser aprovechado». Ana explica que en «los inicios la situación económica del país era más o menos buena pero con la llegada de la crisis, la labor del Banco tuvo que intensificarse, y nosotros hemos intentado adaptarnos a ese cambio, entre ellos, con acciones como la Gran Recogida». Asegura que «las familias monoparentales o personas separadas, familias numerosas y ancianos que viven solos con pensiones muy bajas son quienes más ayuda están requiriendo» aunque «en el momento de la crisis había gente ‘muy normal’».

El voluntario, la clave

Si algo es fundamental en cualquier asociación son sus voluntarios, ellos son quienes dan movimiento a esta cadena colaborativa. «A día de hoy contamos con unos 30 voluntarios ‘’fijos’, los del día a día, esos que viene todas las semanas, pero para momentos como la Gran Recogida llegamos a contar con 1.000 personas». La mayoría de esos voluntarios ‘diarios’ son hombres recién jubilados pero con procedencias laborales muy dispares. «Hay gente de la banca, del ejército, mecánicos, agricultores», explica Javier, «es una mezcla que le otorga un gran valor».

«Muchos de ellos llevan de voluntarios los 19 años de vida del Banco de Alimentos, son un equipo diez y es que en todos en todos estos años, nunca se ha dejado de hacer algo porque no haya habido respuesta por su parte», añade Ana.

«Todos están muy comprometidos y lo que hacemos es coordinarnos para que no haya un día sin voluntarios», explica Javier, «las tareas que desarrollamos van desde ir con la furgoneta a recoger productos, a veces llevarlos a la entidades sociales, y en la nave, lo que hacemos es clasificar el producto que llega, se cuenta y se coloca».

CADENA DE AYUDA

El Banco de Alimentos es un transmisor de ayuda que «cuenta con muchos colaboradores». Es una asociación al servicio de otras instituciones que luchan contra las necesidades. El género llega cada día, «es un no parar», comenta Ana, «a veces vamos a por él con nuestras dos furgonetas, en otros casos tenemos que pagar portes y otras, nos lo traen».A partir de ahí, los voluntarios se encargan de descargarlo y clasificarlo en el almacén o de preparar pedidos».

En cuanto a las entregas, «hay entidades que ya tienen un día y hora establecidos, pero si el género que entra es mucho se avisa para que se acerquen a por ello o para llevárselo». Cuando el género es mucho y una vez que en Burgos están abastecidas todas las entidades, «se lo mandamos a otros compañeros de otros bancos cercanos y viceversa». Esto es posible «gracia a una red de transporte que tenemos establecida, se trata de que nada se pierda», explica Ana.

Aunque la ayuda es mucha, «es fundamental contar con unos ingresos para hacer frente al pago del alquiler, de la luz, o de la gasolina, entre otras cosas, y aunque somos muy austeros porque contamos con un presupuesto muy bajo, es necesario cubrirlo». Ese presupuesto se cubre «a partir de las subvenciones al as que concurrimos y de donativos puntuales».

celebración

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Con motivo del 20 aniversario de la organización, el próximo 12 de enero, «entregaremos, por primera vez, dos menciones de ‘Socio de Honor’ a Campofrío y a Calidad Pascual», explicó el presidente del Banco de Alimentos, José Luis Herrero, «será un acto de agradecimiento con dos empresa que han colaborado con nosotros desde los inicios, que celebraremos en la nave».