LA ESPUELA / Roger Redondo, magistrado de la Audiencia Provincial
«Sentaría en el banquillo a los artistas que viven del cuento»
Nació en Oviedo y ve el mar de color rosa. «Pongamos que tengo 56 años», lleva 28 en la carrera judicial y se pone la toga en Burgos desde 1990. Sus ratos libres son de puro microteatro y con el pincel es más rápido que Billy el Niño apretando el gatillo, pero reconoce que su mujer, Raquel, pinta más y mejor.
Roger Redondo, juez, actor y pintor.-Raúl Ochoa
Pregunta- ¿Cuántas veces ha mandado a hacer puñetas?
Respuesta- Ninguna, aunque muchas me he quedado con las ganas de hacerlo.
P.- ¿A quién?
R.- A gente que se ha portado mal conmigo. De las personas no soporto la envidia ni la mentira. Cuando veo que alguien me la ha jugado me contengo, pero sí me quedaría muy a gusto mandándole a hacer puñetas, aunque no pueda por mi cargo o porque en ese momento no me conviene y ahí reflexiono.
P.- ¿Es de contar hasta tres?
R.- Hasta tres, hasta veinte y hasta más, si no sería larga la lista.
P.- ¿A qué pintor sentaría en el banquillo de los acusados y por qué lo condenaría?
R.- Quizás a los artistas que viven del cuento o de la fama mal creada, que disimulan la falta de talento con un protagonismo creado artificialmente por estar casados con tal o ser hijos de cual.
P.- ¿Quién merecería siempre su absolución?
R.- Siempre los inocentes y también los más débiles de la sociedad, que cometen los hechos por las circunstancias sociales en las que se han visto envueltos. A veces es más culpable la sociedad que ellos.
P.- ¿La justicia es ciega o tuerta?
R.- El dicho de que la justicia es ciega alude a que en principio es objetiva. No podemos apartarnos nunca de la realidad, pero sí tenemos que estar por encima de prejuicios y convicciones. Y aunque cuesta, estamos acostumbrados a hacerlo.
P.- ¿La justicia española es puro teatro?
R.- Toda la justicia tiene su puesta en escena. Es muy ceremoniosa, se utilizan escudos, banderas, como el atrezo del teatro, se lleva un vestuario que nos da cierta solemnidad y se imparte en salas especiales, que ahora son más normales, pero las de antes impresionaban, como cuando entras en un teatro majestuoso. Sí puede tener algo de actuación, también por los intervinientes, los abogados sobre todo deben echarle teatro, tienen que vender la culpabilidad o la inocencia de alguien.
P.- ¿Qué quiere ser el señor juez de pequeño?
R.- Seguir haciendo lo que hago. Mi trabajo es mi vocación. Agotaré la edad de jubilación y si me escogen para algún papel de viejo, para entonces ya no podré hacer de galán, seguiré en escena.
P.- ¿Por interpretar qué papel vendería su alma al diablo?
R.- Por ninguno. Es solo una afición, no doy la vida por ningún papel. Para mí ha sido un hito llegar al Teatro Principal y también actuar este verano en el teatro romano de Clunia Sulpicia. Ya ha sido lo más.
P.- ¿Y como magistrado?
R.- Profesionalmente no tengo ninguna aspiración. Ahora hay elecciones al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, pero yo no quiero ser presidente de nada, quiero pasar desapercibido y tener tiempo para hacer lo que me gusta.
P.- ¿Tampoco por exponer en algún museo?
R.- No. Soy un aficionado. No pretendo nada. Solo pasarlo bien. Igual que en el teatro.
P.- Nunca será Roger Redondo juzgado por intruso...
R.- No, no, no.
P.- ¿Colgaría la toga si...?
R.- Definitivamente por nada, pero sí temporalmente la cambiaría por trabajar como magistrado en otro país para conocer otros modelos de justicia.
P.- Todos sus aplausos son para...
R.- Para la gente que hace las cosas sin esperar nada a cambio, que es generosa y comprometida.
P.- La vida es sueño y los sueños, sueños son. ¿Cuáles son los suyos?
R.- Mi sueño es ver felices a mis tres hijos, que les vaya muy bien profesionalmente y también en su vida personal.
P.- ¿Y su peor pesadilla?
R.- No tengo pesadillas recurrentes, pero siempre está ahí el temor a la enfermedad, tanto a la propia como a la de algún familiar.
P.- ¿Qué colores incluiría en su paleta para pintar la actualidad?
R.- La vida que nos rodea carece de color, por eso yo pintando pongo esos tonos vivos y llamativos que le falta. Siempre trato de poner color a lo que no lo tiene.
P.- ¿Pincelada clásica o moderna?
R.- Moderna.
P.- ¿Siempre a la última?
R.- Lo que me dejan, que ya tengo una edad y por mi profesión no puedo pasarme.
P.- ¿Sería comedia o drama?
R.- Una tragicomedia.
P.- Cuentan que es un fitipaldi pintando, que lo hace más rápido que su mujer, pero ¿quién pinta más?
R.- Las mujeres siempre pintan más.
P.- ¿También mejor?
R.- Sí, mi mujer pinta muchísimo mejor que yo. Lo reconozco.
P.- 2016 es el año de Cervantes y Shakespeare. ¿Quién ganará el duelo?
R.- Cervantes. Estamos en España y el mundo anglosajón nos pilla lejos.
P.- Además al inglés le acusan de impostor...
R.- Antes los artistas siempre tenían gente que les sacaba trabajo, algo que hoy también pasa, sobre todo entre escritores. Algunos terminan un libro en dos meses.
P.- ¿Es más Quijote o más Sancho?
R.- Evidentemente, por mi físico, más Quijote. Una vez hice un papel de secretario de Sancho Panza en la isla Barataria.
P.- Cada mes sale a escena en La Casa de las Musas con microteatro. ¿El tamaño importa en teatro?
R.- No. En 10 minutos se puede contar una historia y que el escenario sea pequeño también es positivo porque llegas más al espectador.
P.- ¿Y fuera del escenario?
R.- Sí, para evitar pasar desapercibido.
P.- Ser o no ser, ¿esa es la cuestión?
R.- Sí, yo de momento hago lo que quiero o lo que puedo.
P.- ¿Más lo que quiere o más lo que puede?
R.- Trato de hacer lo que quiero, pero a veces no puedo. Hay que ponerse algún freno.