Los inquilinos de Caixabank sienten temor ante el futuro de los contratos de alquiler

La Asociación Calsecan cree que la entidad no ha despejado las dudas sobre esta manzana

El 16 de marzo se celebró en el colegio Concepcionistas la reunión de presentación de la asociación de vecinos.-RAÚL G. OCHOA

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N. E. BURGOS
Burgos

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Los vecinos de las viviendas propiedad de Caixabank, en las calles Calzadas, Segovia y en la avenida Cantabria, siguen sintiendo «intranquilidad» ante el futuro de sus contratos de arrendamiento con la entidad bancaria. Así lo aseguran los responsables de la asociación de inquilinos Calsecan, a través de un comunicado, ya que ven que tienen en frente a «un coloso» que «no despeja sus intenciones para con los residentes de esta manzana».

Con la intención de hacer frente a esos momentos de «inseguridad», como ellos mismos definen su situación, se constituyó recientemente la asociación, que cuenta con el asesoramiento de un gabinete legal, con la intención de unirse para defender sus intereses.

Calsecan recuerda que eran inquilinos de la antigua Caja de Burgos y de su constructora de beneficio social ‘Santa María la Mayor’. Aseguran que en los últimos tiempos se han sentido «vendidos» a Caixabank, especialmente cuando en febrero de este año 28 vecinos recibieron una carta de desahucio y conocen la existencia de otras 60 que no llegaron a sus destinatarios. En aquel momento, la entidad se apresuró a afirmar que había sido un error, pero casi dos meses después todavía sienten cierta intranquilidad. «La angustia y la incertidumbre no se disipó en una reunión que tuvo lugar en los siguientes días a la carta, aunque el representante de la propiedad, enviado desde Barcelona, aseguró que se había tratado de un error informático, el error de una tecla, algo que más que convencer a los vecinos les irritó».

La asociación habla ahora de que hacía tiempo que venían notando ciertas «irregularidades» como la «dejación de obligaciones», al menos, en cuanto al mantenimiento de los edificios propiedad de la entidad bancaria. Consideran que en el cambio de manos, desde que los pisos eran de la caja hasta que son de un banco con sede fuera de la capital burgalesa, se han olvidado que en estas viviendas residen desde hace décadas numerosas familias, muchas de ellas pertenecientes a colectivos que puede calificarse de «vulnerabilidad social». Entre los inquilinos hay familias monoparentales, padres con hijos con alguna discapacidad, así como personas con pensiones mínimas que ante un desahucio tendrían poca capacidad de reacción.

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Desde la asociación indican que están revisando los contratos que tienen con la entidad y con especial diligencia los que ahora precipitadamente desde la propiedad quieren renovar. Caixabank dispone en esta manzana de edificios de 285 pisos y muchos de sus inquilinos tienen rentas antiguas. Últimamente se han realizado obras de mantenimiento en las cornisas.