Un gatito con estrella
Un minino recién nacido cae de la terraza de un segundo piso a la del primero en la calle Sombrerería
Momento en que el gato es rescatado por el funcionario del Ayuntamiento.-RAÚL G. OCHOA
Los gatos tienen siete vidas desde que nacen. Así lo demostró ayer un pequeño minino de apenas unos días que cayó desde la terraza de un segundo piso a la del primero, en un edificio de la calle Sombrerería, en el centro de Burgos.
El pequeño gatito comenzó a maullar al verse sólo en la terraza de una vivienda que no era la suya. En el piso superior, los hermanos y sus padres maullaban llamándole para que regresara, pero el pequeño no encontraba la forma por lo que contestaba a los maullidos con la misma potencia felina con que le llamaban.
La algarabía que montaron no pasó desapercibida entre los transeúntes que circulaban por la calle y avisaron a los funcionarios del Ayuntamiento para que acudieran al rescate del gatito. Mientras, los viandantes llamaban al pequeño por ver si se atrevía a lanzarse al vacío y cogerlo al vuelo. Otros, llamaban incesantemente a la vivienda de donde el minino se había precipitado, pero no obtuvieron respuesta. Y en el primer piso tampoco parecía que el piso estuviera ocupado. Un operario de los servicios del Ayuntamiento, con una escalera consiguió alcanzar al pequeño y asustado gato. Ante la visible ausencia del dueño que no respondió a los llamamientos de los ciudadanos, al pequeño le salieron «muchos novios». Una de las personas que quiso ‘adoptar al gato’ hasta que se supiera si el dueño quería quedarse con él relataba que al final «no pudo llevárselo a casa y se lo quedó otro chico».
Sin embargo, al poco rato apareció el dueño reclamando al minino. El propietario de esta familia gatuna se hallaba en su casa pero dormido y no escuchó la algarabía que en torno a su vivienda se había formado. Finalmente, el pequeño gato volvió a casa con sus padres y sus hermanos. Quizá ya haya gastado una vida.